Carnaval se convierte en funeral ecuatoriano
Todo estaba preparado para el carnaval. Había un ambiente inigualable. Estadio repleto hasta las banderas. Calles y bares atestados de camisetas amarillas que festejaban por adelantado la victoria de Ecuador ante Uruguay. La misma que garantizaría, por lo menos, el repechaje al Mundial de Sudáfrica 2010. Había exceso de triunfalismo.
Sólo unos cuantos dudaban del éxito tricolor. Se lo guardaban en silencio o lo explicaban en voz baja para no ser calificados de “antipatriotas, traidores, salados y malagüeros”.
Nadie quería recordar que los Charrúa han sido famosos por levantarse entre las cenizas y de crecerse ante la adversidad. La mejor respuesta es el histórico ‘Maracanazo’ donde los uruguayos, de visitantes, derrotaron 2-1 a Brasil y conquistaron su segundo título mundial en 1950. En dicha ocasión los canarinhos también se habían ido al frente 1-0.
Además, Ecuador sólo había podido vencer a Uruguay en una oportunidad en quince enfrentamientos. Los dos choques anteriores rumbo a Corea/Japón 2002 y Alemania 2006, resultaron empatados. Cuando Ecuador ganó… no fueron al Mundial de Francia 1998.
En el partido decisivo, la escuadra ecuatoriana pecó de individualismo y falta de capacidad goleadora. Un mal endémico que aquejó a la ‘Tricolor’ en este proceso. A diferencia de aquel ataque demoledor que lo comandaron Iván Kaviedes y Agustín Delgado.
A Sixto Vizuete volvió a faltarle criterio a la hora de hacer los cambios. Y no se atrevió a sacar a los llamados ‘intocables’ del elenco nacional. Prefirió sustituir a Christian Noboa, que había realizado un excelente trabajo de contención, de quita y entrega, maniatado al mediocampo adversario. Su salida provocó que los uruguayos adelantaran las líneas y generaran letales contragolpes. Allí se perdió el encuentro (2-1), más allá de las polémicas decisiones arbitrales.
Al término del compromiso, un silencio sepulcral se apoderó de los aficionados, el Olímpico Atahualpa de Quito había sido enmudecido. Algo que no había ocurrido por más de una década. Fue el final de una gran generación y de un triple sueño. Ecuador tuvo todo para clasificar y lo perdió todo. Hizo un anticipado carnaval y terminó asistiendo a su propio funeral.