Sopa de chufle



PUBLICADO: Aug, 21, 2013 12:00 am EST


Yurina Melara Valiulis, Ms. PhD


yurina.melara@laopinion.com


Después de las pupusas mañaneras del domingo en el mercadito salvadoreño de la calle James Wood intersección con el bulevar Vermont, en Los Ángeles, fui al supermercado que está en la esquina.


El negocio antes era Liborio y ahora lo compró un empresario coreano que importa productos salvadoreños como pacaya, ramas de mora y chipilín, y chufles.


Hace 13 años cuando llegué a Los Ángeles no había tanta variedad de productos "étnicos" o más bien nostálgicos. Esa nostalgia a nuestros seres queridos o a lugares nos hace que paguemos nueve dólares por libra de chufles o seis dólares por libra de loroco.


¿Y para qué negarlo? Yo caí en la nostalgia de la sopa de chufle que preparaba mi abuelita.


Al llegar a la casa, mi esposo, que siempre quiere saber el valor nutritivo de las comida, buscó en internet, pero no encontró información. Yo también busqué datos nutricionales en las diferentes publicaciones federales, pero tampoco encontré nada.


Lo único que encontré es que desde 2012 la agencia que regula la comida en Estados Unidos (FDA) permite la importación de diferentes frutas, vegetales y hojas frescas provenientes de El Salvador y le pide al público que reporte cualquier problema relacionado con insectos o plagas.


Debido a que no tengo pruebas científicas sobre los beneficios nutricionales de los chufles, me remito a mi abuelita. Ella decía que los chufles eran buenos para la sangre y para dar energía. Su textura fibrosa es señal de que es alto en fibra y que puede servir para bajar el colesterol. Como es una flor seguramente es rico en vitaminas y minerales.


INGREDIENTES


1 1/2 lb de chufles


1 chayote (güisquil) cortado en trozos


2 papas medianas cortadas en trozos


1 zanahoria cortada


2 tomates picados


2 ramas de apio


1 1/4 de taza de arroz


2 cucharadas de cebolla picada


2 cucharadas de aceite de oliva


Sal al gusto


4 tazas de agua


PREPARACIÓN


En una olla mediana sofría por un par de minutos a fuego medio la cebolla, los tomates y el apio, agréguele el arroz. Agregue el agua y posteriormente el resto de los ingredientes. Tápelo y déjelo cocinar por media hora. Si necesita más agua, puede agregársela.


Recuerda lo que decía el padre de la medicina, Hipócrates: "Que tu comida sea tu medicina".