'The Lone Ranger' se ahoga en su grandeza

Critica de Cine: Johnny Depp no crea un nuevo personaje antológico en la agradable pero intrascendente cinta.

Johnny Depp demuestra que está más cómodo que nunca en esa imagen de aparente héroe poco convencional.

Johnny Depp demuestra que está más cómodo que nunca en esa imagen de aparente héroe poco convencional.

Foto: Disney
PUBLICADO: EST Jul 2, 2013 2:18 pm EST

Hace mucho tiempo, en una galaxia no muy lejana, el cine del productor Jerry Bruckheimer estaba impregnado de un sentido del espectáculo, de lo absurdo y del exceso que hizo de filmes como The Rock, Gone in 60 Seconds, Armageddon y Con Air ejemplos hilarantes de producciones que definieron una época, la de los años 90, que aquél dejó atrás a favor de cintas con ciertas ínfulas de grandeza, como tratando de redefinir el cine de aventuras para una nueva generación y en un nuevo siglo.

De ahí surgieron títulos familiares como la abrumadora saga Pirates of the Caribbean, las dos entregas de National Treasure y la olvidable Prince of Persia: The Sands of Time.

Lo mismo se podría decir de Johnny Depp. Si bien el actor de 50 años sigue diversificando algo su catálogo de personajes (en los últimos diez años ha intervenido en producciones tan interesantes como Finding Neverland, Sweeney Todd, Public Enemies y la animada Rango), su estancamiento en las películas de Tim Burton (Alice in Wonderland, Dark Shadows) y en la caracterización del capitán Jack Sparrow que volverá a ejecutar en Pirates of the Caribbean V, que se estrenará en dos años, han repercutido desfavorablemente en la percepción de que nos hallábamos frente a un intérprete desafiante, que no encajaba en los esquemas de Hollywood.

Johnny Depp demuestra que está más cómodo que nunca en esa imagen de aparente héroe poco convencional pero, en realidad, tremendamente acomodado en las convenciones del cine comercial, en The Lone Ranger, que se estrena este miércoles y ha sido clasificado PG-13.

En la cinta, que ha producido Bruckheimer y dirigido Gore Verbinski, el realizador de las tres primeras entregas de Pirates of the Caribbean (y de largometrajes muchísimo más logrados como The Mexican, The Weather Man o el ya citado Rango), nos encontramos desde el principio con Tonto (Depp, luciendo un excelente maquillaje que lo envejece más de 40 años, similar al que lució Dustin Hoffman en Little Big Man), un nativo americano retirado en una feria en la que entra en contacto con un niño disfrazado de The Lone Ranger, El Llanero Solitario.

A partir de ese momento, Tonto empieza a contar la historia de su relación con la celebrada leyenda enmascarada, de nombre John Reid (Arnie Hammer): desde su primer encuentro en un tren asaltado por los hombres del temible Butch Cavendish (William Fitchner), hasta su unión a la fuerza tras el ataque a la patrulla del hermano de Reid, Dan (James Badge Dale), pasando por su encuentro con el futuro, es decir, el ferrocarril que unirá Estados Unidos y cuyo proyecto supervisa Lathan Cole (Tom Wilkinson).

Todo es narrado con extraordinaria eficacia visual por Verbinski, quien bascula entre el homenaje a los paisajes retratados en infinitud de ocasiones en el cine de John Ford y el fetichismo que supone echar una mirada al género del western desde el prisma de una gran superproducción realizada en el siglo XXI (algo similar sucede con la excelente banda sonora de Hans Zimmer, colaborador habitual del director, quien aporta referencias al género, desde los clásicos hasta Ennio Morricone).

La cámara de Verbinski recorre Utah y Nuevo México con elegancia, orquestando un par de secuencias de acción ejemplares (aunque las dos cuenten con trenes en movimiento: debido a un recorte en su presupuesto, The Lone Ranger perdió otras secuencias adicionales, parece ser que protagonizadas por hombres lobo…, de ahí elementos en la historia como la bala de plata que acompaña a Reid y Tonto).

Pero para llegar al destino final, The Lone Ranger recorre un trecho demasiado largo: el guión no parece saber a quién dirigirse, si al público familiar o a los adolescentes sedientos de violencia.

Sin el sentido del humor que tan bien le sintió, en ocasiones, a Jack Sparrow, el Tonto de Depp no es capaz de convertirse en el contrapunto del Llanero al que da vida, con aplomo y carisma, Hammer.

De ahí que, en resumen, The Lone Ranger se queda como una agradable pero intrascendente carta de presentación de unos personajes que aparecen atados de pies y manos por las exigencias de un filme que se ahoga en su propia grandeza.

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