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Nadie sabe por qué David Gallardo, de 35 años, salió tan distraído de una licorería del Sur de Los Ángeles. Tenía puesto el rompe-vientos del suéter y cruzó sin precaución la avenida Long Beach. Libró los coches pero no un tren ligero de la Línea...
Por Isaías Alvarado / isaias.alvarado@laopinion.com | La Opinion