April 06 2015, 9:01 PM Por: Alfonso Aguilar

El argumento de la Casa Blanca de que ya están cansados de esperar por los republicanos es absurdo e irónico.
La acción ejecutiva presidencial es una burda movida política que busca apaciguar a su base liberal
La reciente acción ejecutiva del presidente Obama que suspende la deportación de alrededor de cinco millones de personas está actualmente paralizada por un juez federal de Texas, pero estoy convencido que pronto será validada por un tribunal de mayor instancia, ya sea por uno de circuito o por el propio Tribunal Supremo.
Y francamente me alegra que millones de indocumentados puedan eventualmente tener acceso a este beneficio. Más aun, exhorto a aquellos que puedan acogerse a estos programas a que lo hagan una vez estén disponibles. Habiendo dicho esto, no creo, sin embargo, que las órdenes ejecutivas del presidente puedan considerarse como un logro histórico o ser comparadas con los grandes avances legislativos de la década de los sesenta en materia de derechos civiles.
Que nadie se engañe: la acción unilateral del presidente es una burda movida política que busca apaciguar a su base liberal después de la desastrosa derrota de los demócratas en las elecciones de mitad de término así como mejorar las oportunidades electorales de su partido para el 2016 y, lamentablemente, pone en riesgo la posibilidades de conseguir una solución real y permanente para los indocumentados.
La acción diferida de la administración no es una solución idónea para los indocumentados. Aplica a menos del 50% de ellos —más de 6 millones no se podrán beneficia—, es una medida temporal que puede ser rescindida por un futuro presidente y no confiere un status legal al indocumentado.
¿No podía el presidente haber esperado un año y darle al nuevo Congreso republicano una oportunidad para aprobar una reforma migratoria? Si para finales del año entrante los republicanos no pasaban un proyecto de ley, él podía proceder entonces con sus órdenes ejecutivas.
El argumento de la Casa Blanca de que ya están cansados de esperar por los republicanos es absurdo e irónico. ¿Vamos a olvidar que el presidente no hizo nada durante los primeros dos años de su administración cuando tenía un Congreso demócrata?
La triste realidad, sin embargo, es que a los demócratas no les conviene políticamente que los republicanos actúen. Muchos de ellos prefieren la inacción congresional para continuar proyectando falsamente a los republicanos como anti-inmigrantes y anti-hispanos. En fin, están mucho más interesados en usar el tema para fines políticos electorales que en ayudar a los indocumentados.
Los republicanos no deben caer en esta trampa política. Ahora que ya desistieron de rescindir las órdenes ejecutivas a través de legislación, es momento de que se pongan a trabajar para atender constructivamente nuestros problemas migratorios


November 11 2014, 9:01 PM Por: Alfonso Aguilar

Los votantes latinos en estas elecciones echaron por tierra cualquier percepción de que están en el bolsillo de los demócratas.
Cualquier partido o candidato que desee su apoyo tiene que ganárselo con acciones y no palabras
Los votantes latinos aprovecharon las elecciones de mitad de término de la semana pasada para castigar a los Demócratas y para permitir que los Republicanos retomaran el control del Senado y ganaran importantes contiendas para la gobernación de varios estados. Frustrados por años de promesas incumplidas en el tema de inmigración y por un marcado empeoramiento en sus circunstancias económicas y calidad de vida, los latinos mayormente se quedaron en sus casas. De las personas que votaron en estos comicios, apenas 8% fueron latinos.
Por otra parte, de los que salieron a votar, una proporción significativa apoyó a los Republicanos. Mientras que en el 2012 solo un 27% de los latinos votaron por el candidato Republicano a la presidencia Mitt Romney, en estas elecciones un 36% de los hispanos votaron por candidatos Republicanos para la Cámara de Representantes. Esto sin lugar a dudas ayudó a que los Republicanos ampliaran su mayoría en la Cámara por más de doce escaños, logrando su mayoría más grande desde la presidencia de Harry Truman en la década de los años cuarenta.
Hubieron excepciones notables a la baja participación de los votantes latinos, pero aún en estos casos los latinos se rehusaron a apoyar a los Demócratas por márgenes amplios y muchos optaron por votar por los Republicanos. En Colorado el voto latino fue de un 14% y, aunque no hay datos de como se dividió este voto, por lo cerrado de los resultados se puede concluir que el congresista Republicano Cory Gardner probablemente tuvo un buen desempeño con los votantes latinos, lo que contribuyó a su victoria sobre el senador Mark Udall. En Georgia el emergente voto latino llegó a un considerable 4% y un 42 % de los latinos votaron por el Republicano Perdue quien ganó la contienda.
Los latinos también descarrilaron los esfuerzos de los Demócratas para ponerle fin al dominio Republicano de la política tejana. Un impresionante 44% de los latinos votó para convertir al Republicano Greg Abbott en el próximo gobernador de Texas, con un 49% de los hombres latinos votando por Abbott versus un 48% a favor de su oponente Wendy Davis. Más aún, los latinos decidieron la reñida contienda para la gobernación de la Florida con un 38% de estos votando a favor de la reelección del Republicano Rick Scott.
Los votantes latinos en estas elecciones echaron por tierra cualquier percepción de que están en el bolsillo de los demócratas, dejando claro que el voto latino es uno independiente y que cualquier partido o candidato que desee su apoyo tiene que ganárselo con acciones y no meras palabras


October 27 2014, 9:01 PM Por: Alfonso Aguilar

Usted no está obligado a votar por nadie. Lo importante es votar.
Aprovechen estas elecciones para enviar un mensaje a Washington de que no están conformes con el estancamiento actual
No pocos votantes latinos se están inclinando a no votar en las próximas elecciones de mitad de término porque no están satisfechos con las alternativas que tienen.
Están cansados con los Demócratas ya que, a pesar de que se pasan hablando de que apoyan una reforma migratoria, en seis años no han logrado nada. El presidente no ayudó a sus correligionarios al incumplir con su promesa de que al finalizar el verano tomaría algún tipo de acción administrativa para impedir la deportación de ciertos grupos de inmigrantes indocumentados.
Pero los latinos también están frustrados con los Republicanos porque estos no hicieron nada para aprobar un proyecto de inmigración en la Cámara de Representantes que está bajo su control.
En primer lugar, a mis conciudadanos latinos, les debo decir que el no votar no es una opción. Nuestra democracia requiere de ciudadanos activos que participen del proceso político. No es un sistema para meros espectadores. El que no vota no aporta a la discusión de los temas de mayor importancia para nuestro país. Para que un ciudadano sea escuchado y respetado debe hacerse oír y la manera más efectiva de hacerlo es a través del voto.
Aprovechen estas elecciones para enviar un mensaje a Washington de que no están conformes con el estancamiento actual y que quieren un cambio que lleve a la aprobación de una reforma migratoria. Demuestren su independencia de criterio; demuestren que ningún partido tiene dominio del voto latino.
En estas elecciones en particular una manera en que los latinos podemos enviar un poderoso mensaje de cambio es votando para que los Republicanos asuman la mayoría en el Senado. Este es el único resultado que cambiaría la dinámica actual en el Congreso. Si mantenemos el status quo, las posibilidades de que se pase una reforma son ínfimas.
En cambio, si los Republicanos controlan ambos cuerpos del próximo Congreso es altamente probable que aborden el tema de la inmigración constructivamente pues saben que necesitan más apoyo hispano para retomar la Casa Blanca en el 2016.
Para el que sencillamente se rehúsa a votar por los republicanos, le recuerdo que todavía tiene otra alternativa para comunicar su disgusto con Washington: dejar la papeleta en blanco. Ir a votar y abstenerse, dejando la boleta en blanco, es un voto legítimo. Usted no está obligado a votar por nadie. Lo importante es votar. La abstención envía el mensaje diáfano de que uno no está contento con ninguno de los candidatos que se presentan para elección.
En fin, opciones hay en estas elecciones. Lo crucial es salir a votar y hacer una diferencia con nuestro voto


October 15 2014, 9:01 PM Por: Alfonso Aguilar

Para ganar la Florida, hay que ganar el voto puertorriqueño.
¿Qué deben hacer los candidatos a puestos políticos en Florida para ganarse el favor del electorado boricua?
El crecimiento exponencial de la población puertorriqueña en la Florida debido a la migración procedente de la isla ha convertido a esta comunidad, que ya alcanza casi un millón de personas, en una verdadera fuerza política en contiendas electorales a nivel estatal y local. La Florida, con 29 votos electorales, es un estado muy valioso en la matemática para ganar la Casa Blanca, y hoy por hoy ya es evidente que un candidato presidencial no puede ganar este estado si no cuenta con apoyo significativo de los votantes boricuas.
¿Qué deben hacer los candidatos a puestos políticos en Florida para ganarse el favor del electorado boricua?
En primer lugar, deben entender que este bloque de votantes no está comprometido exclusivamente con un partido. Es un voto que puede favorecer a Demócratas como a Republicanos.
Una reciente encuesta realizada por Voter Consumer Research (VCR) de votantes puertorriqueños en la Florida central, donde se ha concentrado la mayoría de ellos, y donde dejan sentir su peso político, demuestra que si bien 55% se identifican con el Partido Demócrata, 17% dicen ser independientes y 19% republicanos. Una pluralidad, un 48%, sin embargo, ideológicamente se identifica como conservadora, mientras que solo un 17% dice ser liberal. Según la encuesta los votantes boricuas de la Florida central también responden más favorablemente a candidatos que son pro-vida y apoyan un momento de oración en las escuelas públicas, posturas a fines con el Partido Republicano.
Pero quizás la clave al corazón del votante puertorriqueño de la Florida se encuentra en la postura que un candidato adopte con relación al status político de Puerto Rico. Como es de conocimiento general, la isla se encuentra bajo un régimen territorial que impide que sus residentes que son ciudadanos americanos tengan la plenitud de derechos civiles y políticos que garantiza nuestra constitución. Los ciudadanos americanos de Puerto Rico no pueden votar por el presidente y no tienen representación proporcional y con voto en el Congreso.
La encuesta de VCR indica que un 64% de los votantes de origen puertorriqueño favorece que Puerto Rico sea admitido como un estado más de los Estados Unidos y que un 72% de ellos piensa que es extremadamente importante o muy importante que el presidente y el Congreso actúen para resolver el asunto del status. Más aún, la mayoría reaccionan muy positivamente a candidatos que apoyen la estadidad para la isla.
La conclusión es simple: para ganar la Florida, hay que ganar el voto puertorriqueño, y para ganar el voto puertorriqueño, hay que apoyar públicamente la estadidad para Puerto Rico.


August 18 2014, 9:01 PM Por: Alfonso Aguilar

Los niños migrantes tendrán que esperar hasta dos años para tener su vista ante un juez de inmigración.
Según republicanos como el Senador Ted Cruz, la acción diferida es lo que ha incentivado a los niños a venir aquí
Ante el aumento significativo en el número de menores entrando solos ilegalmente por la frontera sur, Washington ha decidido responder con sus típicos juegos políticos. En vez de tratar esta difícil situación con seriedad, tanto demócratas como republicanos prefieren usarla para lanzarse ataques unos a otros.
Es cierto que la administración no se preparó adecuadamente para esta crisis, aunque esta se podía haber anticipado. Desde hace dos años, según las propias estadísticas del Departamento de Seguridad Interna, el número de menores no acompañados procedentes de América Central había comenzado a aumentar significativamente debido la violencia en la región. A pesar de esto, no fue hasta mayo que el Secretario de Seguridad Interna, Jeh Johnson, declaró un estado de emergencia en su departamento, reconociendo que la agencia no tenía los recursos necesarios para manejar el influjo de niños a través de la frontera sur.
El resultado de esta falta de liderato ha sido una incompetente respuesta a la crisis, caracterizada por la improvisación. Centros de detención provisionales se establecieron a último minuto por falta de capacidad para albergar a los niños y estos tendrán que esperar hasta dos años para tener su vista ante un juez de inmigración pues estos no dan abasto.
Aún así, una vez enfrentados con esta grave situación, demócratas y republicanos deberían haber trabajado ar juntos para tratar de solucionarla. Lamentablemente, como hemos dicho, esto no ha ocurrido.
El presidente Obama aprovechó la crisis para responsabilizar a los republicanos, argumentando que si estos hubieran trabajado con los demócratas para aprobar una reforma migratoria, esta se pudiera haber evitado. Este argumento, sin embargo, no es del todo honesto si tomamos en cuenta que el proyecto del Senado que apoya el presidente y que provee más recursos para la seguridad fronteriza hubiera hecho muy poco para disuadir a los niños de emprender el camino hacia el norte. Aún si blindamos la frontera, estos niños llegarían a nuestra puerta para pedir ayuda debido a la desesperación que sienten ante la brutal violencia que reina en sus países de origen, particularmente en El Salvador, Guatemala y Honduras.
Los republicanos, por su parte continúan insistiendo que el presidente provocó esta crisis al no garantizar la seguridad fronteriza. Pero esta no es realmente una crisis fronteriza. Si lo fuera, estos niños estarían buscando evadir a las autoridades, tratando de entrar ilegalmente para así quedarse clandestinamente en el país, pero esto no es lo que está sucediendo. Una vez llegan, los menores buscan entregarse a la patrulla fronteriza y, de hecho, la inmensa mayoría está siendo detenida. Y es que su objetivo en realizar el peligroso viaje a los Estados Unidos es solicitar la protección legal de nuestro gobierno, que pudiera ser el asilo o un status legal que proteja a las víctimas de violencia o abuso sexual.
El pasado viernes, 1ro. de agosto, antes de salir de Washington para el receso de verano, los republicanos, para continuar su embestida política en contra del presidente y los demócratas, aprobaron en la Cámara Baja dos proyectos para supuestamente resolver la crisis que, aparte de no contribuir a resolver nada, penalizan injustamente a los menores que llegan a la frontera así como a un vulnerable sector de la comunidad inmigrante.
La primera legislación aprobada por la Cámara Baja enmienda la ley para que los niños procedentes de países no contiguos a los Estados Unidos, como los de América Central, puedan ser deportados de inmediato a su país de origen sin una vista ante un juez de inmigración. Aunque los republicanos tienen razón al decir que esto pudiera desincentivar a muchos de venir a los Estados Unidos, esta es una respuesta irresponsable que carece de compasión. Si removemos a estos menores precipitadamente pudiéramos devolverlos a la misma situación de abuso y violencia que estaban escapando o incluso a una peor. Se necesita tiempo para determinar si estos niños tienen un reclamo legítimo y, de no tenerlo, para asegurarnos que sean devueltos a un lugar seguro en su país.
El segundo proyecto de ley aprobado impediría al presidente extender la acción diferida que otorgó a aquellas personas que entraron ilegalmente al país cuando eran menores de edad para parar su deportación y permitirles trabajar en el país legalmente. Según republicanos como el Senador Ted Cruz, la acción diferida es lo que ha incentivado a los niños a venir aquí, lo cual es patentemente absurdo ya que el programa de acción diferida se creó después de que comenzara el aumento en la entrada de menores no acompañados. Por otra parte, los niños acabados de llegar no pueden beneficiarse de este.
Estos proyectos, claro está, no van a ir a ningún lado pues el Senado demócrata más nunca los aprobaría. El Senado, sin embargo, se fue al receso de verano sin aprobar legislación para darle recursos adicionales al presidente para atender esta situación. Varios demócratas prefirieron votar en contra de que esta fuera considerada en el pleno de dicho cuerpo por miedo a abordar un tema controvertible que pudiera poner en riesgo sus posibilidades de salir reelectos en noviembre.
En fin, la política se antepuso a las consideraciones humanitarias; cosa triste considerando que este país históricamente ha tenido una generosa política de acogida a los perseguidos y refugiados. Washington se fue de vacaciones y se olvidó de los niños.

ENCUESTA

EDICIÓN ELECTRÓNICA