¡Por fin hay novedades!
Pero las ideas "nuevas" sobre inmigración que manejan no difieren en mucho de las antiguas.
Burbujas ¡Bienvenidos los que me usan para desahogar sus frustraciones! Nunca he creído en la conveniencia de una unanimidad de criterios; pensares diferentes le han permitido a la humanidad avanzar pese a que, durante ese avance, a veces nos hemos perdido en argumentos fútiles. Viene al caso por una carta de Bruno Saavedra de Carmel en la que habla hasta del por qué es verde el perico. En una parte de su extensa carta me dice: "Casparius: Yo soy un inmigrante colombiano sin papeles, igual que muchos de México. Me parece que usted tiene una agenda anti inmigrante y usa su poder para llevarla a cabo." "A veces está a favor y otras en contra de nosotros. De seguro hay intereses personales que lo motivan, o tiene mala memoria al hacer recomendaciones contradictorias. Usted sugiere moderación, pedir, pero no demandar en masa, pero ante el incumplimiento de las promesas de un cambio en migración muchos ya nos cansamos de esperar." Debo tener algo de Alzheimer porque de lo que frecuentemente me olvido es de mi edad y de no meterme en un asunto tan espinoso como migración. No intento destruir "las esperanzas" de muchos. Solo pretendo ser realista; lo que de por si ya es un problema en un mundo al que le fascina engañarse solo. Poco voy a decir en defensa propia. No creo necesitarla…. Pero si quiero dejar claro, que ni soy poderoso, ni tengo agenda alguna para perjudicar a los indocumentados y menos aun que haya alguien que me use para hacerlo… y si hay por ahí alguien que lo quiera intentar, más vale que me contacte pronto, porque me queda poco tiempo. Me gustaría que don Bruno pensara en cual es su posición personal en este país y si tiene el derecho a decir que "ya está cansado de esperar". Un indocumentado, amigo Bruno, es un extranjero que esta aquí violando la ley de migración. Si ésta es buena, anticuada o mala, no cambia ese hecho. El que usted y yo y miles más, hayamos venido por necesidad, por inseguridad en su país o persiguiendo el llamado "sueño americano", es el aspecto humano del problema que debe considerarse. Lo que muchos indocumentados no han entendido es que lo que se pretende hacer es solucionar un problema que tienen los Estados Unidos causado por los miles de indocumentados que están aquí. Al hacerlo van a solucionar también algunos problemas de los que padecen nuestros inmigrantes. Si usted, don Bruno, fuera detenido y deportado, porque la ley lo permite, esa acción sería inobjetable. El que las autoridades migratorias deben tratarlo como un ser humano es su obligación como representantes de un país civilizado. El que separen a padres indocumentados de sus hijos, que son estadounidenses por haber nacido aquí, puede ser jurídicamente correcto, pero es una vergüenza hacerlo. El que todo lo anterior se multiplique por miles o millones, no cambia la situación personal de cada inmigrante sin documentos. El que miles de hijos estadounidenses de esos inmigrantes ya están o van llegando a la edad de votar —de seguro lo harán a favor del partido que, en alguna forma, les haya ayudado o protegido— es un problema politico que tiene nerviosos a los que han hecho de esa actividad su modus vivendi. Está fuera de toda duda que toda la situación migratoria requiere un cambio, pero lo que se haga será más por interés y conveniencia de los Estados Unidos que por la de los indocumentados. Suena muy crudo pero es así. Y al hacer algo para reglamentar migración, mucho de lo que se haga no les va a gustar a aquellos que creen que con desfiles de masas y gritos van a lograr la residencia. Estan equivocados, porque esas manifestaciones masivas con gritos en español inspiran temor a muchos americanos. Y eso, en las mismas palabras u otras, es lo que he venido diciendo y por ello he recomendado prudencia. Ahora, por fin hay novedades. Varios senadores Republicanos y Demócratas se asociaron para intentar legislar en el campo migratorio. Pero las ideas "nuevas" que manejan no difieren en mucho de las antiguas y estan sujetas a asegurar la frontera. Además, el proyecto establece tantos requisitos y procedimientos para la legalización que veo dificil su implementación. ¡John McCain, renació! Este senador, pese a ser de Arizona, siempre había apoyado una reforma migratoria. Ahora vuelve a hacerlo y dice con franqueza: "Elecciones; el Partido Republicano está perdiendo el voto de nuestros ciudadanos latinos." Ese es el McCain por el que yo hubiera votado si no se hubiera aliado con la Palin. Los senadores de Texas, John Cornyn y Ted Cruz (latino de origen cubano) se oponen a que la reforma migratoria pudiera conducir a la ciudadanía. Además el senador Cruz hace hincapié en lo "poroso de nuestra frontera" como impedimento para cualquier reforma. Para cumplir con su promesa el presidente Obama promovió el martes pasado su agenda para modificaciones en las leyes migratorias diciendo: "Ha llegado el momento del sentido común". Ahora va a empezar la lucha en el Congreso entre los que "Sí" y los que "No".
















