Se oponen a ordenanza para viviendas compartidas en LA

Grupos se oponen a ordenanza de Viviendas Compartidas del Condado de Los Ángeles, que restringe la capacidad de compartir la vivienda con personas sin hogar

Art Miras vive desde hace 6 meses en una casa en  Montebello. El dice que su familia se ha beneficiado del programa.

Art Miras vive desde hace 6 meses en una casa en Montebello. El dice que su familia se ha beneficiado del programa.

Foto: La Opinion Aurelia Ventura
PUBLICADO: EST Feb 2, 2013 12:01 am EST

Cinco meses atrás, Art Miras llamó a su iglesia en Boyle Heights para pedir ayuda. Miras debía dejar su casa y no tenía adónde ir. Fue así como consiguió el teléfono de Share!, una organización sin fines de lucro que ayuda a aquellos sin residencia a encontrar un hogar.

"No sé dónde estaría hoy si no hubiese sido por Share!", confesó Miras. La organización, subvencionada por el Departamento de Salud Mental, conecta a dueños de casa que quieren alquilar las recámaras de su residencia con personas que buscan vivienda.

"En general, ubicamos a dos personas por recámara que le pagan al dueño una renta de aproximadamente 400 ó 500 dólares por mes. Las casas están amuebladas y tienen internet", explicó María González quien trabaja en la organización. González explicó que los residentes deben cumplir con ciertos requisitos, como mantenerse sobrios, atender a reuniones que los ayuden y asegurarse de que la vivienda esté limpia y en buenas condiciones.

"Fue muy fácil, enseguida que llamé, me consiguieron un lugar", aseguró Miras. González explicó que cuando la gente llama al teléfono gratuito 877-SHARE 49, pidiendo ayuda, los trabajadores se ponen inmediatamente en contacto con uno de los propietarios que quiere rentar las recámaras de su residencia y encuentran un cuarto en el acto. "Llaman personas solas, pero también madres que buscan cuartos para vivir con sus hijos". González explicó que siempre hay lugares disponibles y que no importa el estatus migratorio de la persona.

"Share! fue creada en 2004, luego de que llegamos a contar 90,000 personas viviendo en las calles, un tercio de las cuales tenían discapacidades físicas o mentales", explicó Jason Robinson, Director del programa. "Con este programa todos ganan, quienes alquilan los cuartos y las personas que encuentran un hogar".

La organización Share! es parte de la coalición de más de 150 grupos que se oponen a la Ordenanza de Viviendas Compartidas (CCFO). El Ayuntamiento discutió la medida esta semana, y ordenó que se le hicieran modificaciones. "La ordenanza CCFO quiere calificar como pensión a cualquier residencia en la que vivan dos o más familias. La medida requiere que estas residencias tengan licencia, o serían consideradas ilegales", explicó Robinson. "Las casas del programa no son pensiones porque los residentes se comportan como una familia, comparten cuartos como la sala, se ponen de acuerdo en temas como la comida y deciden quién va a cocinar o limpiar cada día", aclaró.

Robinson explicó que el ambiente de hogar y familia es fundamental en la recuperación de personas con discapacidades o adicciones. Al ser clasificadas como pensiones, estas residencias quedarían restringidas a zonas menos seguras y de alta densidad.

"Muchas familias comparten su hogar para poder costear una casa en zonas residenciales, seguras, y con buenas escuelas. CCFO afecta de manera desproporcionada a minorías, veteranos y ancianos", indicó Robinson.

Agrega un comentario

MÁS NOTAS