Tribuna del público: México corrupto
Por: José Avelar, Los Ángeles, California
PUBLICADO: May, 10, 2013 12:00 am EST
No es necesario ser mago para saber hacia a donde se encamina nuestro México. El enterarnos de los acontecimientos en varios rubros, se nos hace un nudo en la garganta y la preocupación por lo que están allí viviendo hermanos y amigos.
Los gobiernos federal y estatales están perdiendo la gobernabilidad institucional. La delincuencia organizada ya no solo secuestra y asesina sino que se atreve a retar a los gobiernos a pactar con ellos.
Desde hace tiempo a los gobiernos municipales los controlan y son ellos (los delincuentes) los que deciden que entra y sale de ellos, casos concretos en los Estados de Michoacán y Estado de México.
Por otro lado, lo que debería ser ejemplo de civilidad y educación, como son los maestros, han estado hacienda desmadres bien organizados en los Estados de Michoacán, Guerrero y Oaxaca. Allí no solo realizan plantones, faltan a sus labores por meses, obstruyen carreteras federales, queman oficinas de partidos políticos y gubernamentales —y lo más grave—, secuestran a personas y vehículos de transporte público sin que los gobiernos muevan un dedo para impedirlo. Pero eso sí, reciben su salario completo convirtiéndose en trabajadores privilegiados ya que si fueran obreros comunes al día siguiente de su falta estarían fuera.
El sindicalismo en México es otra vergüenza. El enriquecimiento explicable de la mayoría de ellos ya no lo ocultan. Lo exhiben a todo el mundo derrochando miles de dólares en compras de bienes inmuebles en Estados Unidos, mientras los trabajadores se parten la madre trabajando por un mísero salario.
Ya se ha hecho común que los accidentes en carreteras de vehículos de doble remolque sean la razón de numerosas muertes, por la ineficiencia de las autoridades en el transporte al no prohibir el uso de estos vehículos. El último caso del accidente de una pipa de gas causando más de 23 muertos, una decena de heridos un barrio destruido y un gobernador diciendo: "Llegaremos hasta las últimas consecuencias caiga quien caiga"
El único culpable será el pobre chofer, a quien las empresas transportistas lo obligan a manejar vehículos en malísimas condiciones físicas y mecánicas.