El bloqueo a Thomas Pérez

La minoría del Senado quiere frenar la política laboral de la Casa Blanca



PUBLICADO: May, 8, 2013 12:00 am EST


La nominación de Thomas Pérez para dirigir el Departamento de Trabajo es un rehén de una cerrada oposición ideológica en el Congreso. Por eso, el buen trabajo realizado por el nominado al frente del área de Derechos Civiles en el departamento de Justicia es considerado un lastre para la minoría del Senado.
La confirmación de Pérez está detenida principalmente por una decisión tomada en un caso en que se prefirió cuidar el marco legal que protege a las minorías de la discriminación, en vez de proseguirlo con la posibilidad de obtener un veredicto de 200 millones de dólares.
No debe sorprender que la bancada republicana valore más obtener el dinero para los contribuyentes, que poner en riesgo las protecciones legales contra la discriminación en la vivienda.
De la misma manera, Pérez se ganó la antipatía conservadora por su activa oposición en el Departamento de Justicia tanto a las leyes estatales, que el año pasado trataron de restringir la participación electoral, como a las que establecían arbitrarias normas migratorias.
Thomas Pérez es la persona más idónea para reemplazar a Hilda Solís en el cargo. Su fortaleza y convicción demostrada en el área de Justicia es bienvenida en el sector laboral.
Eso es lo que molesta a los republicanos deseosos de flexibilizar la fuerza laboral en detrimento de los trabajadores. Un ejemplo de ello es el proyecto de ley en la Cámara de Representantes —a votarse hoy en el pleno —que no obliga al empleador pagar la compensación por el trabajo de horas extras.
El bloqueo a la nominación de Pérez es un obstáculo más del Congreso destinado a entorpecer la agenda de la Casa Blanca, de impedir la acción de un gobierno electo por la mayoría de los estadounidenses hace poco más de seis meses.
Esperamos que la audiencia de hoy en el Comité de Educación , Trabajo y Pensiones del Senado sea el comienzo del fin de un obstruccionismo legislativo que trata desde la minoría —mediante los tecnicismos de la Cámara Alta— imponer una agenda conservadora rechazada por los votantes.