Necesitamos un plan de impuestos justos

Pedirle a Wall Street y a los ricos que paguen la parte que les toca, no es solamente hacer lo justo, también significa hacer lo necesario para arreglar la economía.

Hoy en día, la desigualdad económica es la más alta que hemos tenido desde la Gran Depresión y la carga fiscal se ha desplazado cada vez más hacia los trabajadores.

Hoy en día, la desigualdad económica es la más alta que hemos tenido desde la Gran Depresión y la carga fiscal se ha desplazado cada vez más hacia los trabajadores.

Foto: AP
PUBLICADO: EST May 20, 2013 8:00 am EST

La mayoría de los votantes concuerdan en que las grandes corporaciones y los ricos deberían empezar a pagar lo que les corresponde en impuestos. Pero, por supuesto, las grandes corporaciones y los ricos no quieren hacer eso. Ellos quieren pagar menos, y están acostumbrados a salirse con la suya. Entonces, ¿qué se puede hacer?

Algunas personas en Washington, D.C. creen que la respuesta consiste en un "Gran Acuerdo", o “Grand Bargain” en inglés. En este "Gran Acuerdo", los republicanos quieren proteger a los millonarios para que no tengan que pagar un solo centavo más en impuestos. A cambio, los demócratas acuerdan disminuir los beneficios de Seguridad Social, Medicaid y Medicare.

Eso no me suena a un acuerdo. Suena más a trabajadores siendo estafados. Por supuesto que las grandes corporaciones y los ricos deben comenzar a pagar lo que les corresponde, pero disminuir beneficios no es la respuesta.

No olvidemos cómo llegamos a este punto. Los estadounidenses más ricos se han enriquecido más y más por décadas, mientras que los salarios de los trabajadores apenas se han mantenido a la par con la inflación. Luego los recortes fiscales para Wall Street y para los ricos desestabilizaron a la economía aún más. Hoy en día, la desigualdad económica es la más alta que hemos tenido desde la Gran Depresión y la carga fiscal se ha desplazado cada vez más hacia los trabajadores.

Peor aún, algunos de los beneficios fiscales disfrutados por Wall Street están haciendo un gran daño a nuestra economía. Por ejemplo, consideremos el subsidio tributario para el envío de trabajos al exterior. En estos momentos, las corporaciones pueden reducir su factura fiscal trasladando fábricas a países con impuestos más bajos. Eso no está bien.

Eliminar este subsidio tributario para las compañías que tengan fondos en otros países significaría un incremento de  $583 mil millones de dólares en 10 años. Ciertamente, no son centavos. Es dinero que podría utilizarse para invertir en educación e infraestructura, crear empleos, y para implementar las fundaciones de una prosperidad económica al largo plazo.

Por el momento esta idea no ha sido tomada seriamente en Washington, porque a Wall Street no le gusta. Pero la gran mayoría de estadounidenses la apoyan. Y eso debería contar en una democracia.

 

Pedirle a Wall Street y a los ricos que paguen la parte que les toca, no es solamente hacer lo justo, también significa hacer lo necesario para arreglar la economía. Reduciría la desigualdad social, la cual ha afectado negativamente al crecimiento económico. La reinversión de estas ganancias de la manera correcta podría aumentar el poder adquisitivo de la clase media – la cual  fue en un momento el secreto del éxito económico de Estados Unidos.

 

Mientras tanto, este “Gran Acuerdo” nos lleva hacia el lugar opuesto. Recortes en la Seguridad Social, Medicaid, y Medicare incrementarían la desigualdad y disminuirían el poder adquisitivo de los consumidores.

Algunas personas nos dicen que no necesitamos preocuparnos por este “Gran Acuerdo”. Señalan que el rechazo por parte de los republicanos de cobrarles los impuestos debidos a los millonarios y a las grandes corporaciones significa que no habrá un “Gran Acuerdo” que recorte los beneficios.

 

Pero pensemos cual es el significado de todo eso. Quiere decir que las grandes corporaciones y los ricos nunca tendrán que pagar su parte justa de impuestos. O quiere decir que nuestra única esperanza de que paguen su parte justa es que eventualmente se recorten los beneficios.

 

Seamos realistas: este “Gran Acuerdo” es un callejón sin salida.

 

Si es que queremos reconstruir nuestra economía, subir los salarios, crear empleos en los Estados Unidos y reconstruir la clase media, necesitamos cambiar de dirección –  y más vale que sea pronto.

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Richard Trumka es el presidente de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL-CIO), la confederación sindical más grande de los Estados Unidos con 57 sindicatos afiliados y más de 12 millones de miembros. 

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