Dantesca explosión
MÉXICO, D.F.— La mancha urbana que rodea a la capital mexicana por el noreste se cimbró ayer con la explosión de un camión cisterna cargado de gas natural que aparentemente viajaba a exceso de velocidad y con más carga de la debida. El camión se estrelló contra la barda de contención que divide los dos carriles de la autopista México-Pachuca, causando la muerte (hasta el cierre de esta edición) de 21 personas que todavía ayer por la noche no terminaban de ser identificadas.
Heliodoro Henriquez, uno de los residents de la zona dijo que cuando sucedió eso "piensas que se está acabando el mundo, que se cimbró la tierra".
"Es un saldo muy lamentable y desde aquí expresamos nuestra solidaridad para con los deudos", dijo el presidente Enrique Peña Nieto horas después de los hechos, al inaugurar el V Foro sobre Seguridad y Justicia en la capital mexicana.
"Quedaron muy deteriorados", explicó por su parte el procurador del Estado de México, Miguel Ángel Contreras, con un eufemismo para evitar describir imágenes explícitas sobre los cuerpos calcinados.
Las autoridades tuvieron que echar mano de todos los recursos para saber quiénes fueron las víctimas mortales sorprendidas poco después de las cinco de la mañana, mientras dormían en San Pedro Xalostoc, un pueblo de origen prehispánico invadido por el crecimiento desordenado de la zona conurbana hasta que un día vio pasar a su lado una gigantesca autopista.
Procedente del estado de Hidalgo, esta vía rápida es una de las más transitadas del país con los vaivenes de autos particulares y miles de vehículos de carga con insumos para la zona industrial de Ecatepec, el municipio al que pertenece Xalostoc y el Distrito Federal.
Entre ellos circulaba el camión cisterna de la empresa Termogas que acabó con la vida de inocentes –entre ellos 10 niños—, dejó heridos a decenas más y redujo a escombros a 45 casas.
El fuego dejó irreconocible a la mayoría de las víctimas. Incluso vecinos y familiares tuvieron que señalar casa por casa los nombres y apellidos de los moradores muertos a las autoridades y posteriormente los forenses requirieron de necropsias y pruebas de ADN.
"Me levanté de la cama, se rompieron las ventanas hacia adentro, nos agachamos y empezamos a salir, nos salimos agachados y ya todo estaba ardiendo", dijo Mario López, quien perdió a dos de sus hermanos, tres sobrinos y una cuñada. "La calle estaba ardiendo, los carros estaban ardiendo", añadió López, mecánico de 43 años.
"Es latente el peligro que vivimos", dijo ante las cámaras de televisión Eliodoro López, de 68 años, un vecino de la localidad cuya casa quedó inservible, pero su familia está bien.
"El gobierno amplió la carretera a pesar de que nos opusimos, no le importó nada que se nos vinieran los carros encima: ahora tenemos la autopista en la boca", señaló.
La desgracia alcanzó al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, en Italia, desde donde lanzó la hipótesis del exceso de velocidad a través de su cuenta de twitter y prometió justicia, peritajes, un proceso contra la compañía y sanción a los responsables.
Dijo que él "promocionaba las artesanías de la entidad" y de paso agendó una audiencia con el papa Francisco I en El Vaticano, pero que adelantaría su regreso después de la entrevista.
Anunció que el gobierno estatal dará alrededor de 2,000 dólares para la reconstrucción de las viviendas.
De los féretros y gastos funerarios se encargará el ayuntamiento, y de los heridos dos hospitales públicos, uno en el Distrito Federal y otro en el Estado de México.
Los primeros datos apuntan a que Omar Díaz Olivares, quien conducía el camión con el combustible, perdió el control del mismo y chocó.
















