Una madre maravilla
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Haciéndole honor a su apellido, Mirna es el ejemplo de una madre "maravilla" a quien no le importa no poder celebrar el Día de las Madres como lo hace el resto, con tal de poder brindarles a sus hijos "todo lo mejor".
Desde hace 18 años, en lugar de celebrar ese día con su familia, ella se dedica a preparar y vender arreglos florales con los que otras personas festejan a mamá. Durante los cinco días anteriores al domingo de celebración, ella trabaja de sol a sol vendiendo sus arreglos y adornos en su puesto ubicado en la avenida Normandie, en el sur de Los Ángeles.
"No hay sacrificio que uno no hace por su hijos… y vale la pena. Lo que uno se siente bien es que los hijos de una sean personas de bien", concluyo Maravilla.
"Pido permiso en mi trabajo toda la semana, para poder dedicarme a este negocio. Vale la pena porque lo que gano es bueno y es para mis hijos", dice la mujer originaria de El Salvador, quien es madre de seis hijos, 4 mujeres y 2 varones.
Uno de ellos, el mayor, esta a punto de graduarse de la universidad en El Salvador, gracias a que Maravilla y su esposo han trabajado duro para sacarlo a él y al resto de sus hijos adelante.
"El Día de las Madres es el día en que mas vendo. Puedo decirle que vendo en promedio unos 500 arreglos", cuenta la mujer, quien en su trabajo regular se dedica a cocinar para una compañía de banquetes.
"Ya que pasa el Día de las Madres, mis hijas me llevan a celebrar", dijo la madre de 47 años, quien con afán hace los moños rojos de los arreglos florales y envuelve con papel celofán los enormes osos de peluche que adornan la sencilla mesa en la que coloca sus arreglos.
Maravilla cuenta que ha tenido suerte porque la policía nunca le ha quitado su puesto, pero admite que no tiene permiso para vender.
"Me las ingenio para que no me quiten de aquí. La gente que vive por aquí ya me conoce y no se molestan de que ponga mi puesto", explicó.
Sus hijas mayores asisten al colegio comunitario y la más pequeña de nueve años asiste a la primaria. "Lo mejor que uno les puede dar a los hijos es la oportunidad de estudiar", asegura la madre.
"Trabajo mucho, a veces hasta 20 horas. Ahora con el puesto, a veces casi ni dormimos toda la semana porque se venden las flores toda la noche", explica Maravilla, quien dice heredo el ser "tan trabajadora", del ejemplo que le dio su madre, Teresa, al sacar a ella y a sus ocho hermanos adelante en El salvador.
"No hay sacrificio que uno no hace por su hijos… y vale la pena. Lo que uno se siente bien es que los hijos de uno sean personas de bien", concluyo Maravilla.
















