Viernes Santo en LA
Esperanza Garrido siempre ha asistido a la Celebración del Señor de Esquipulas en la Iglesia de Santa Cecilia, en la Avenida Normandie pero nunca a una celebración de Semana Santa en esa parroquia. Pero este año decidió hacerlo para participar junto con los feligreses de esa parroquia.
"Trato de sentir mi tradición como que si estoy en Guatemala. No dejo de sentir mi tradición ni mi fe", dijo Garrido, haciendo referencia a las costumbres de visitar siete iglesias el Jueves Santo y asistir al víacrucis. "La gente de ahora ya no enseña a sus hijos nuestra tradición, nuestra fe católica".
Distintas iglesias en la ciudad de Los Ángeles conmemoraron el Viernes Santo con la escenificación del víacrucis, ya sea dentro del templo, alrededor del mismo o recorriendo ciertas distancias de un lugar a otro. La mayoría de los participantes, vestidos a la usanza de la época y de soldados romanos, pusieron en escena la Pasión de Cristo.
Los gritos de "Crucifíquenlo", "Crucifíquenlo" y el llanto de las mujeres que acompañaban a Jesús, formaron parte de las representaciones a la que asistió un nutrido grupo de feligreses que tratan de revivir las tradiciones como de sus países de origen.
Una de las iglesias en donde el Vía Crucis se ha convertido en una tradición es la de Santa Cecilia, ubicada en la Avenida Normandie.
"Al terminar el recorrido de veneración a la cruz se ponen junto al Cristo y a la Virgen de la Soledad para unir dos pueblos, Guatemala y Oaxaca, junto con la tradición de la banda, la música, las marchas fúnebres", dijo a La Opinión el párroco de esa parroquia Jorge Ochoa, poco antes de comenzar el víacrucis, destacando la importancia de aprender y respetar las tradiciones de diferentes pueblos y culturas.
"Hemos tratado de integrarlos para que no estén separados y se ha visto que es posible estar juntos, sin importar que seamos diferentes", dijo el padre Ochoa, refiriéndose a las comunidades salvadoreñas, guatemaltecas y de mexicanos oaxaqueños que conforman la comunidad latina de esa parroquia.
El víacrucis de la Iglesia de Santa Cecilia comenzó aproximadamente a las 5:30 de la tarde en la parte trasera de la iglesia y desde allí continuó por las calles aledañas a la iglesia, deteniéndose frente a algunas casas escogidas para servir de estaciones hasta llegar de nuevo a la iglesia. Además de los actores principales, "el que quiera, participa de pueblo. Solo tiene que decirlo y le damos el traje", dijo Julián Giróz, coordinador del víacrucis.
La parroquia Nuestra Señora Reina de Los Ángeles, en la Placita Olvera, también escenificó el víacrucis, aunque en horas del mediodía, desde las escalinatas del Ayuntamiento, en la Calle Spring hasta las inmediaciones de la iglesia, en un recorrido que se inicio después del mediodía y que abarcó alrededor de dos horas.
Las estaciones se escenificaron en la calle, con personas voluntarias ubicadas a cierta distancia unas de las otras y que portaban una cruz en la que se leía el número de la estación."Queremos que la gente recuerde lo que nuestro Señor Jesucristo hizo hace mas de 2 mil años por nosotros", dijo Angélica Cordero, una de las participantes del Vía Crucis de la Placita Olvera, quien señaló que la forma en que se hace el Vía Crucis es una forma más llamativa de enseñar a las personas sobre el sacrificio de Jesús. "Tratamos de tocar los corazones de mucha gente para tratar de recordarles que todos somos buenas personas".
Aunque algunas parroquias solo escenificaron el víacrucis una sola vez, en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles se llevó a cabo en tres oportunidades distintas.
De acuerdo con el horario publicado por la arquidiócesis, se realizarían dos escenificaciones en inglés, a las 12 y 3 de la tarde, y una en español, a las 7 de la noche. El recorrido, el cual estaría a cargo del Arzobispo José H. Gómez, solo se realizaría dentro de templo, sin la escenificación de la crucifixión.
















