¡Vamos a encontrarlos!
BOSTON.- El presidente Barack Obama prometió el jueves a Boston —que aún llora por sus víctimas— perseguir implacablemente a quien esté detrás de los cruentos estallidos durante el maratón más famoso del mundo, mientras las autoridades difundieron las fotografías de dos sospechosos por los ataques y solicitaron ayuda de la comunidad para identificarlos.
Durante un servicio interreligioso en honor de las víctimas, Obama dijo que "un pedacito de Boston está en mí" durante el homenaje que rindió a la ciudad, a la que sacudió lo que el mandatario describió como un acto de terrorismo.
"Cada uno de nosotros está con ustedes", afirmó.
Una gran presencia policial fue destacada en los alrededores de la principal catedral católica de la ciudad. Residentes hicieron fila desde antes del amanecer para conseguir una de las aproximadamente 2,000 bancas. Para las nueve de la mañana ya no se dejaba a más personas acercarse al lugar.
El tránsito de personas y vehículos quedó interrumpido alrededor de la Catedral de la Santa Cruz. Entre los cientos que hacían fila estaba Eli Philips, de 18 años, El estudiante universitario fue voluntario en el maratón y llevaba puesta la chaqueta que lo identificaba como tal.
El gobernador de Massachusetts, Deval Patric, dijo que comparte la frustración de que la persona o personas responsables continúan sin ser aprehendidas, aunque aclaró que la solución del caso no "será por arte de magia".
"Se llegará las detenciones mediante el trabajo meticuloso que debe hacerse durante la investigación que será fondo", dijo Patrick. "Esto significa recorrer palmo a palmo el par de cuadras donde ocurrieron los estallidos, recoger fragmentos de evidencias y seguir esas pistas; esto va a tardar algo", apuntó.
Las bombas fueron construidas con materiales simples: ollas exprés de cocina llenas de explosivos, clavos y balines, dijeron investigadores y otras personas cercanas al caso. Los investigadores sospechan que los artefactos explosivos fueron escondidos en bolsas negras de lona que abandonaron en el suelo.
En su intento por tranquilizar e inspirar a la ciudad, Obama dijo que Boston "volverá a correr". "Si buscan intimidarnos, aterrorizarnos, debe haber quedado bien claro que escogieron la ciudad equivocada", afirmó.
"Puede que momentáneamente nos hayan hecho trastabillar", dijo Obama. "Pero nos repondremos. Seguiremos adelante. Terminaremos la carrera".
"A esta altura del año próximo, en el tercer lunes de abril, el mundo volverá a esta gran ciudad estadounidense para correr más rápido que nunca y vivar aún más ruidosamente el 118vo maratón de Boston", declaró.
Después de las explosiones mortíferas de Boston, Obama perdió una batalla en el Senado por el control de armas y el mismo presidente, además de un senador, fueron destinatarios de cartas que tenían rastros de ricina, una sustancia tóxica. Y el jueves la nación se enteró de la explosión de una planta de fertilizantes que devastó un pequeño pueblo de Texas.
En la catedral de la Santa Cruz, los Obama se sentaron al lado del gobernador de Massachusetts Deval Patrick.
El presidente oyó al alcalde de Boston, Thomas Menino, elogiar la respuesta de la ciudad.
"Nada nos derribará porque nos cuidamos mutuamente", afirmó. "Aun con el olor del humo en el aire y la sangre en las calles y las lágrimas en los ojos, nos sobrepusimos a ese acto de odio".
Y poco después, el gobernador Patrick afirmó que "nos levantaremos. Buscaremos responsabilidades sin venganza, vigilancia sin temor".
Los Obama se reunieron en privado con la familia de Krystle Campbell, de 29 años, quien murió en el atentado. Visitaron también a muchos lesionados en el Hospital General de Massachusetts y agradecieron a los voluntarios del maratón, que desafiaron el peligro para ayudar a los lesionados.
Por separado, la primera dama se reunió con pacientes, sus familiares y personal del Hospital Pediátrico de Boston, así como del Hospital Grigham and Women's.Washington
















