Anglosajones también sufren deportaciones de latinos

Elizabeth Valdez, una anglosajona casada con un mexicano, tiene a su esposo y sus dos hijas lejos por causa del sistema migratorio

Rafael Valdez carga a Catalina (ahora de 1 año) junto con su esposa Elizabeth y su hija  Maya (ahora de 5 años) en la última foto familiar en Seattle.

Rafael Valdez carga a Catalina (ahora de 1 año) junto con su esposa Elizabeth y su hija Maya (ahora de 5 años) en la última foto familiar en Seattle.

Foto: Suministrada
PUBLICADO: EST Feb 2, 2014 3:45 pm EST

El 7 de enero Elizabeth Valdez dejó la mitad del corazón en Zacatecas. Su esposo deportado y sus dos hijas, ambas nacidas en Estados Unidos, se quedaban allá y ella, después de pasar Navidad y Año Nuevo con ellos, volvía a la soledad en Seattle.

"Lloré en todo el camino de regreso", relata con la voz cortada Valdez (su apellido de soltera es Booze). "Es muy difícil estar en casa ahora que está vacía", agrega la anglosajona, quien se casó en 2006 con el mexicano Rafael Valdez, radicado en el estado de Washington desde 1996.

Ya habían iniciado el proceso para legalizarlo, pero en 2009 una parada de tráfico envió su caso a una corte federal y el año pasado, luego de varios intentos para evitarlo, lo expulsaron a México.

"Para mí es como si fuese una persona incompleta, me siento vacía", expresa Elizabeth, de 39 años, en una entrevista telefónica.

Su vida dio un giro inesperado en septiembre, cuando llevó a sus hijas Maya, de 5 años, y Catalina, de uno, al estado de Zacatecas, porque su salario de mesera no le permite contratar una niñera. Ambos acordaron que las pequeñas estarían mejor con él mientras decidían qué hacer.

"A mi niña me la trajeron de 11 meses, todavía le estaba dando pecho mi esposa, y mi otra hija diario le llora en las noches", dice Rafael, de 36 años, desde la casa de su madre en Zacatecas. "Es muy difícil estar sin mi esposa, es muy estresante, es algo que hasta me pongo a llorar de impotencia".

Nacida en Bellevue, Washington, Elizabeth es parte de un grupo que poco se menciona cuando se habla del fallido sistema migratorio: los anglosajones impactados por las deportaciones de sus parejas. Esto rompe el estereotipo de que solo hispanas lloran por sus esposos al otro lado de la frontera.

"No creo que esto solo afecta a los latinos, sino a todas las culturas", indica Elizabeth, quien comenta que su familia también sufre por esta situación. "Mi hermano extraña a sus sobrinos y mi padre a sus nietos, a mi esposo también. Se sienten mal por mí", señala.

Miles de matrimonios han sido divididos por las deportaciones. Más de 46 mil padres de ciudadanos estadounidenses fueron removidos del país solo en el primer semestre de 2011, sumando más de 1.6 millones de expulsados durante la administración del presidente Barack Obama.

Paul Cook, abogado de Valdez, explica que el zacatecano tiene pocas opciones legales de regresar a EE UU, porque reingresó al país en dos ocasiones en años recientes y por una legislación que aprobó el Congreso en 1996 ahora es considerado un "inmigrante ilegal de por vida".

"Muchas familias están siendo impactadas por esta horrible situación por esta ley", menciona Cook.

En esta tarde libre, Elizabeth solo piensa en regresar a Zacatecas apenas pueda y trabaja duro para ello (el boleto de avión cuesta unos $900 dólares). Ha considerado vivir con los suyos allá, pero las cosas en ese estado mexicano no andan bien: un hermano de Rafael fue secuestrado el año pasado.

"No salgo de la casa por miedo, porque ya estoy investigado [por los captores]", señala el zacatecano. "Mi esposa sí quiere venir pero tengo miedo de que le pase algo".

Después de la separación de esta familia, fallecieron la madre y la hermana de Elizabeth.

Por eso ella pide al Gobierno de Obama un cambio en las leyes migratorias para que su vida sea menos triste.

"No es justo no tener opciones; solo estoy esperando un milagro", dice.

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