Salió caro el voto de los angelinos

Se gastaron 156 dólares en fondos de campaña por cada votante del 5 de marzo

Solo el 16.11% de los votantes registrados en la ciudad de Los Ángeles ejercieron su derecho al voto el martes.

Solo el 16.11% de los votantes registrados en la ciudad de Los Ángeles ejercieron su derecho al voto el martes.

Foto: La Opinión/Ciro Cesar
PUBLICADO: EST Mar 8, 2013 12:01 am EST

Alrededor de 156 dólares costó cada voto en la pasada elección en Los Ángeles, donde estuvieron en juego la Alcaldía y otras diez oficinas, considerando la esquelética participación del 16% de los electores y los 45.7 millones de dólares que gastaron el municipio, los candidatos y sus simpatizantes.

Esta cifra supera los 90.4 dólares que se gastaron por sufragio en la votación de 2005 y los 95 dólares que se desembolsaron en 2009. En ambas se eligió al actual alcalde Antonio Villaraigosa.

¿Y por qué habrían costado más los votos el pasado martes?

Por un lado, el gobierno de la Ciudad elevó los fondos que otorgó a los aspirantes según lo recaudado (Matching Funds), hubo importantes donativos a las campañas y los llamados Comités de Acción Política (PAC), que gastan por su cuenta a favor de un candidato, fueron más generosos.

Por el otro, hubo menos electores en los precintos. De 1.8 millones de votantes registrados, sólo el 16.11% eligió a sus gobernantes (se espera que no rebase el 19% al concluir el conteo de boletas provisionales y enviadas por correo). En 2005 la participación fue del 28.5% y en 2009 del 17.9%.

"Esto habla de que la gente está distanciada, que no ve al gobierno como una vía de solución a sus problemas", comentó el politólogo Salvador Sánchez. "Es ridículo para la democracia", agregó.

Al dividir lo que cada uno de los cuatro principales interesados en la Alcaldía angelina gastó en campaña, incluyendo los fondos de los comités PAC, entre la cantidad de sufragios que obtuvieron, cada voto del concejal Eric Garcetti costó 57 dólares; los de la contralora Wendy Greuel valieron 85 dólares; los del abogado Kevin James se cotizaron en 31 dólares; y los de la concejala Jan Perry costaron 50 dólares.

A once semanas de la segunda vuelta, los dos finalistas, Garcetti y Greuel, han decidido incluir en sus agendas estrategias para más electores acudan a las casillas o, en su defecto, envíen las paletas por correo, una práctica cada vez más común en esta metrópoli y el resto del país.

"Menos de la mitad de los votantes que participaron en la elección de noviembre [en la que fue reelecto el presidente Barack Obama] votó para elegir al alcalde, pero el alcalde es más importante que el presidente, porque esto es sobre nuestras calles, la economía local", dijo Garcetti.

"Espero que podamos ver a más votantes en mayo", añadió el concejal de Hollywood.

La apatía de los angelinos hacia las elecciones locales es común, pero las contiendas por la Alcaldía no suelen terminar con cifras tan raquíticas. La participación media de los votantes de esta ciudad es de apenas el 26%, casi la mitad de lo que se registra en Chicago.

Nadie tiene una sola respuesta para explicar el desinterés electoral en Los Ángeles. Se habla del bajo nivel de debate entre los candidatos, de los escasos resultados del gobierno, de los constantes llamados a votar, de que se debe sufragar en medio de las jornadas laborales y de muchas otras posibles causas.

Emanuel Pleitez, el más joven de los aspirantes a la Alcaldía en la pasada elección, aún se pregunta por qué los jóvenes que se habían comprometido a votar por él y que lo seguían en las redes sociales no fueron a las urnas. El 60% de los que llamó por teléfono antes del cierre de las casillas no lo hizo.

"Les pregunté: ¿Ya votaste? Y me decían: 'No, se me olvidó', 'No pude', 'Tuve que hacer otra cosas'. Es algo difícil de describir", dice Pleitez, quien cree que su campaña necesitó más fondos para ganar.

Aunque el dinero no es una garantía del triunfo, según quedó comprobado en la carrera por el Distrito 9. En ésta, el policía Terry Hara gastó casi 300,000 dólares, más que sus rivales, pero sólo recibió 1,046 votos y terminó en cuarto lugar. Cada sufragio le costó 280 dólares, más que cualquier otro aspirante.

"El dinero es importante, pero también el mensaje", explicó el politólogo Sánchez.

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