
Pelé anotó el primero y Gersón el de la ventaja
MÉXICO D.F., 21 de junio de 1970.- El rey Pelé y su corte, venciendo todos los obstáculos y todos los agüeros, condujeron hoy a Brasil a una brillante victoria sobre Italia por 4-1, para ganar así el noveno campeonato Mundial de Fútbol y llevarse definitivamente a Río de Janeiro la preciosa Copa Jules Rimet.
El primer tiempo terminó 1-1, cuando el italiano Roberto Boninsegna empató a los 37 minutos el gol inicial de Pelé, marcado a los 18. Con ese gol la fabulosa magia del rey desbarató la creencia de que el equipo que abriese el marcador en una final de Copa del Mundo terminaba a la postre vencido.
El maestro Gerson inició en el segundo tiempo la marcha triunfal de los suramericanos, con un gol de preciosa factura a los 21 minutos. Cinco minutos más tarde Jairzinho hizo la séptima anotación que logra en la Copa del Mundo, elevando la cuenta a 3-1.
Los italianos emplearon todos los medios, hasta el juego duro, pero los grandes futbolistas brasileños, ya sin duda alguna los mejores del mundo, respondieron con clase, nobleza... y goles.
Ni siquiera el ingreso del bambino de los botines de oro Gianni Rivera, considerado el arma secreta de Ferruccio Valcareggi, pudo variar el resultado.
Para que no hubiera la más mínima duda, Carlos Alberto entró a los 42 minutos del segundo tiempo a dejar las cifras en su marcador definitivo: 4-1. El capitán del equipo no se podía quedar sin anotar su gol.
Aunque los brasileños eran los favoritos desde antes de iniciarse el partido, la derrota de los italianos no se esperaba fuera tan contundente.
El partido tuvo de todo, pero especialmente se destacaron las jugadas brillantes de Pelé, combativo ante los italianos sin piedad, y el trabajo armador de medio campo que realizó Gerson.
Virtualmente Brasil dominó durante todos los 90 minutos de juego aunque el primer tiempo hubiese terminado con empato a un gol.
Los italianos lucharon con fiereza y dedicación hasta el momento en que el terrible cañonazo de Gerson los puso en desventaja. De allí en adelante los brasileños tuvieron todo el control del juego y los italianos parecían perdidos en el campo.
Los campeones europeos no pudieron sencillamente bloquear el torrente de ataques, que venían sobre Enrico Albertossi, oleada tras oleada, como un mar desbordado y furioso.
En medio de todo esto se encontraba el brillante Gerson. Fue su genio el que le dio el espacio a Pelé, Jairzinho, Tostao y Rivelino para maniobrar en el ataque y aplicar la presión que desbordó por todo el campo italiano.
Tanto Gerson como Carlos Alberto hicieron hoy las primeras anotaciones que logran en la copa, y ambas fueron merecidas.