
Una histérica multitud aclamó a los ingleses en una recepción
LONDRES, 30 de julio de 1966.- Una multitud casi histérica de seis mil fanáticos rompió un cordón de policía para aclamar a los jugadores ingleses al llegar esta noche a un hotel de Londres, después de su triunfo por 4-2 sobre Alemania Occidental en la final del Campeonato Mundial de Fútbol.
Dos filas de policías fueron rebasadas al empujar la multitud para rodear el autobús que traía a los futbolistas ingleses a una cena organizada por la Asociación Mundial de Fútbol (FIFA).
Antes de la cena, el primer ministro Harold Wilson dio una recepción a los equipos que compitieron en el campeonato.
Los alemanes, que jugaron brillantemente a ratos en la final y fueron muy aplaudidos por los 93,000 espectadores en el Estadio Wembley, fueron recibidos tumultuosamente por la multitud que llenaba la calle frente al hotel.
El primer ministro Wilson estuvo durante media hora en la puerta de su apartamento del hotel saludando a jugadores, entrenadores, dirigentes y diplomáticos en cuyos países se juega fútbol.
Un gran alarido del público en la calle anunció la llegada del equipo inglés, encabezado por el capitán Bobby Moore.
"Felicidades Bobby", dijo el primer ministro. "Bien hecho", agregó. "Gracias, señor", contestó el feliz capitán.
Gritería extra al pasar Eusebio
Más aclamaciones y aplausos saludaron la llegada de los portugueses y los rusos. Hubo una gritería extra al pasar Eusebio, el goleador del campeonato con nueve tantos.
La multitud en la calle empezó a gritar "England, England"
Moore y su equipo victorioso salieron al balcón y aquello fue el delirio. El entrenador Alf Ramsey levantó en alto la Copa Mundial mientras la multitud se volvía loca de entusiasmo.
Después la estatuilla dorada fue pasada de jugador en jugador y para cada uno había una aclamación individual.
Posteriormente, en la relativa tranquilidad de la recepción el primer ministro Wilson ‹recién llegado de conferenciar en Washington con el presidente Jonson‹ dijo a los jubilosos asistentes: "Fue un juego maravilloso. Pero me preocupé un poco cuando se alargó a tiempo extra."
"Antes del partido dije que la anotación sería 2-1 a favor de Inglaterra y fallé sólo por un minuto".
Hubo un momento en que los jugadores volvieron a salir al balcón y arrojaron al público claveles que tenían en el ojal de la solapa.
El momento culminante se produjo cuando apareció un perro entre los jugadores. Se trataba de Pickles, el perro que encontró la Copa Mundial en marzo después de que fuera robada. Pickles se llevó la mayor ovación de la noche.