
En juego de gran emoción Alemania sucumbió 4 a 2
LONDRES, 30 de julio de 1966.- Un sensacional gol a los 11 minutos del tiempo extra dio a Inglaterra la Copa Mundial de Fútbol, al vencer a Alemania Occidental por 4-2 en un partido de gran emoción que culminó el máximo festival futbolístico de la historia.
Todavía anotó Inglaterra un gol más faltando un minuto para que terminara el tiempo extra, hecho por Geoff Hurst y dando al partido la anotación final de 4-2.
Es la primera vez que Inglaterra se titula campeón mundial.
La entusiasmada multitud se lanzó a la cancha y tuvo que ser contenida por la policía.
Hasta el último minuto del tiempo reglamentario Inglaterra parecía tener segura la Copa Mundial con su ventaja de 2-1. Pero Alemania luchó y empató con un gol de Wolfgang Weber cuando quedaban solamente 30 segundo, y el partido se prolongó a tiempo extra,
Antes, por primera vez en la competencia Inglaterra se vio abajo en el marcador cuando Helmut Haller puso adelante a Alemania 1-0. El defensa izquierdo Ray Wilson despejó débilmente y el balón fue a dar a los pies de Haller que disparó venciendo al arquero Banks, mientras Wilson se llevaba las manos a la cabeza desesperado.
A los 18 minutos Inglaterra empató. Un foul al capitán Bobby Moore dio a Inglaterra un tiro libre a 30 metros de la meta. Moore elevó el balón y el interior derecho Hurst brincó sobre los defensores alemanes para rematar de cabeza.
Después que el primer tiempo terminó 1-1, Inglaterra subió 2-1 a los 78 minutos cuando Martín Peters anotó desde cuatro metros. La defensa alemana estaba muy abierta dejando a Peters y a Hurst el camino libre por el centro del campo.
Inglaterra parecería segura del triunfo hasta el rescate de Weber en el último minuto, producto de un tiro libre que lanzó el extremo izquierdo Lothar Emmerich.
Los Alemanes Protestan
Pero lo sensacional ocurrió en el tiempo extra. A los 101 minutos Hurst disparó desde cinco metros; el balón pegó en la parte inferior del larguero, rebotó y regresó a la cancha, rematando Hottges y saliendo el balón de la cancha.
El árbitro Suizo Gottfried Dienst señaló tiro de esquina pero los ingleses se arremolinaron junto al juez de línea Tokok Bakhramov, de Rusia, quien pareció no tener duda que la pelota había entrado en la meta, y el árbitro dio bueno el gol.
Los alemanes protestaron airadamente y su entrenador Helmut Schoen tuvo que entrar en la cancha a apaciguarlos.
Hurst completó su gran jornada (tres goles) con el último del juego para dar al partido la anotación final de 4-2 a favor de Inglaterra.
La defensa alemana, exhausta después de dos horas de duro fútbol en el agotador césped de Wembley, quedó inmóvil mientras Hurst avanzó para coronar su primera actuación en un campeonato mundial.
Su gol fue una vindicación para el entrenador inglés Alf Ramsey, que escogió a Hurst para la final prefiriéndole sobre Jimmy Greaves. Ramsey reconoció la contribución de Greaves al fútbol inglés llevando al pequeño delantero a la cancha al final del partido para compartir las aclamaciones de la multitud.
Al entrar el último gol, Schoen se acercó a Ramsey y le estrechó la mano. Ramsey abrazó a cada jugador inglés al ir saliendo de la cancha para recibir la Copa Jules Rimet y las medallas de oro de vencedores de manos de la Reina Isabel.