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FRANCIA 1998
¡Viva la France!
Rafael Ramos Villagrana
Enviado Especial

La tomó por la cintura y la lanzó al cielo. La besó en el Polo Norte. La besó durante segundos. La lavó con las lágrimas donde pudo haber estado el Arco del Triunfo. Y la lanzó al cielo.
Fue la convocatoria. El estadio vomitó un alarido monumental, pequeños relámpagos estallaron en el estadio para captar la fotografía para la historia. Y Didier Deschamps convidó de la copa de la gloria a sus compañeros. Para todos había. Para todos habrá por cuatro años o más.
Trepados en la mesa de honor, los jugadores festejaron, con los traseros puestos en las caras del presidente de Francia, Jacques Chirac, del presidente de FIFA, Joao Havelange y del entrante Joseph Blatter, quienes debieron percibir aromas poco gratos. De sudor, de campeones.
Jacques Chirac aplaudía desenfrenado. Tenía los ojos abrillantados y la camiseta 23 enredada en el pescuezo.
Nunca una nación lloró tanto de alegría como Francia. Nunca una nación lloró tanto de dolor, como Brasil.
Mientras los franceses pasaban la Copa, como la mujer más deseada, trepados en la mesa de honor, bailaban al ritmo de We are Champions de Queen.
La afición francesa aún tenía pulmones para gastar y alegría para derramar. Bailando, ovacionando. Gritando, lloraba. Brincando, saludaba.
Los franceses emprendieron carrera a la cancha. Bandolres con el oro arrebatado contra todo pronóstico. La copa en alto. El Atlas y el Atlante que sostienen al mundo de oro parecían desmoronarse con los brillos.
La Copa se entregaba de mano en mano. Mujer deseada. La colmena de fotógrafos perseguía la banda de galos.
Chirac perdió la etiqueta, aplaudía, reía. Hasta que los pucheros reventaron el dique de resistencia y lloró, siempre con la 23 al hombro.
Los brasileños, en el centro de la cancha ya con sus medallas de oro de resignación de 14 kilates, de remordimiento de 14 kilates, de frustración de 14 kilates, de dolor de 14 kilates, miraban silenciosos. Unos llorando como Roberto Carlos, Leonardo, Bebeto, Rivaldo, Taffarel. Otros hoscos, como Ronaldo cuya playera todos querían menos él, porque ayer no tuvo la pasión de defenderla.
Más arriba, Platini baila en el palco de honor.
Abajo, Aimé Jacquet es alcanzado por jugadores. Le entregan la Copa. Lo alzan en brazos de nuevo, generosa, la afición francesa estalla en otro bufido a too pulmón, héroe nacional.
La televisión traía tomas. Durante el juego, Francia era un país silencioso y solitario. Calles vacías. Casas de ventanas dormidas. Solo cuatro manicomios diseminados en París, ante las pantallas gigantes.
Pero cuando el 3-0 pasó de ser una angustia y una promesa a un veredicto, Francia se sacudió. Es un país de carnaval completo.
Más de 30 mil franceses corren y bailan por la ciudad. Cada corazón es un altavoz, cada garganta un desquiciante eco.
El Arco del Triunfo, la torre Eiffel, los Campos Elíseos, la Bastilla, Pigalle (la versión Parisina de Sodoma y Gomorra), Montparnasse, ven desfilar habitantes que no conocían, parisinos que nunca había visto, modales que debutan en las entrañas de la ciudad.
París tiene una cara y un espíritu nuevos. Francia también.
Hoy sabe Francia lo que era la dicha ajena.
Hoy sabe Brasil lo que era la desgracia ajena.
Francia no duerme. Porque la monarquía ha regresado.
Francia no duerme. Porque a su riqueza cultural, a su liderazgo europeo, su liderazgo turístico, a su liderazgo estético y de modas, le ha añadido el deportivo.
Sus habitantes son camaleones efímeros, con las caras pintadas en azul, blanco y rojo. Los pechos desnudos y tatuados. Las banderas flotan por las ventanas de los autos, como palomas desesperadas por escaparse como heraldo de victoria.
Los techos de los autos son pistas de baile. Carnaval sobre ruedas.
Nunca un país entero lloró tanto de alegría como Francia.
Nunca un país entero lloró tanto de tristeza como Brasil.
Hoy sabe Francia lo que era la dicha ajena.
Hoy sabe Brasil lo que era la desgracia ajena.
Francia no duerme. Porque la monarquía ha regresado.


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II Italia 1934 X Alemania del Oeste 1974*
III Francia 1938* XI Argentina 1978
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VI Suecia 1958 XIV Italia 1990
VII Chile 1962 XV Estados Unidos 1994
VIII Inglaterra 1966 XVI Francia 1998
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