
Brasil retuvo la copa para América
Fiel a su estilo, hizo el gasto y mereció la victoria
Carlos Daniel Marcogliese
Redactor deportivo
Brasil está en la gloria. Su cuarto campeonato mundial por fin se hizo realidad. Veinticuatro años de espera, cinco ediciones de campeonatos mundiales intentándolo y nunca había podido llegar.
Estados Unidos 1994 marcó la diferencia.
Brasil además le fue fiel a la tradición y retuvo la copa para seguir con el viejo lema que al parecer es imposible romper: "En Europa para los europeos y en América para los americanos".
No fue la final que todos esperaban. Sin embargo, llegaron los equipos que todos esperaban, que hablaban previamente de la grandeza del juego por sus propios nombres.
Muchos esperaban que se repitiera la historia, comparada con aquella vibrante final del Mundo México 1970, donde se jugó un verdadero partidazo y Brasil marcó la diferencia derrotando a la escuadra azurra or 4 goles a 1.
Esta vez no se repitió. El partido fue chato durante los noventa minutos reglamentarios y siguió siéndolo en la media hora de tiempo adicional.
No se pudo anotar goles.
Tanto el brasileño Romario como el italiano Roberto Baggio se quedaron con las ganas de poder ‹al menos‹ alcanzar a los líderes goleadores de este torneo, el ruso Salenko y el búlgaro Soichkov, ambos con seis goles.
Triunfo merecido
Pero, al final, la suerte que significa la definición en los tiros penales se volcó del lado de quien lo mereció dentro del partido.
Quizás ese disparo ‹el cuarto‹ que el portero Taffarel le paró a Daniele Massaro, fue la justicia que no apareció para determinar un ganador del partido.
Quizás esa pelota ‹en el último tiro‹ que Roberto Baggio le "regaló" a la tribuna de atrás del arco, ubicada al sur del estadio Rose Bowl, marcó también la diferencia de que Italia no hizo los méritos suficientes en 120 minutos para haberse llevado el tetra para Europa.
No fue nada brillante
Este partido no pasará a la historia por su calidad de juego. Nadie recordará como brillante lo hecho dentro del campo de juego por brasileños e italianos aquella calurosa tarde del 17 de julio de 1994 en Pasadena.
Pero lo que sí quedará en la mente de todos los amantes al fútbol será que el USA 94 tuvo como sello un color "verde-amarehlo" que ahora le grita el mundo que es el primer país con cuatro mundiales ganados.
Para analizar los motivos de por qué Brasil mereció ganar el campeonato sólo por lo hecho en el último partido, se puede llegar a la conclusión de que los dirigidos por Alberto Parreira ‹que hasta antes de los penales fue abucheado e insultado por la torcida brasileña‹ llegaron veinte veces al arco de Pagliuca, mientras los italianos visitaron tan solo en seis oportunidades el arco de Taffarel.