
Alemania Tricampeón
Un discutido penal se tradujo en el único gol de la final
Rigoberto Cervantes
Enviado Especial
ROMA, 8 de julio de 1990.- Alemania Occidental se adjudicó hoy su tercer título mundial de fútbol, al vencer a Argentina por marcador de 1-0 en la gran final del XIV campeonato mundial Italia 90.
Una final que será recordada por la influencia del arbitraje, pues el único gol del encuentro fue producto de un discutido penal señalado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal.
Era el minuto 85 de juego cuando Voeller persiguió un balón filtrado por el interior de la derecha.
Sensini entró junto con él y cruzó su pierna derecha para intentar despojarlo.
El 9 alemán se fue al suelo y rodó por el área mientras Codesal no titubeaba en señalar la pena máxima.
Brehme se encargó de convertir la falta en gol. De esta forma los alemanes consiguieron la victoria y, en consecuencia, el título mundial.
Fue el momento trascendental del encuentro, porque la falta no existió.
Sensini fue siempre en busca del balón y Codesal definitivamente cometió un error de apreciación.
Pero de ello no tuvo la culpa el equipo de Alemania Occidental.
Ellos buscaron en todo momento la victoria y el título mundial. Es el premio a la consistencia y solidez mostrada a través de toda la copa mundial. Disputó siete encuentros. Ganó cinco y empató dos. Anotó quince goles y recibió cinco. Es, por ello, un digno campeón mundial.
El encuentro
Independientemente del error arbitral, hay que dejar bien establecido que hubo un solo equipo que mereció la victoria esta noche y ese fue el de Alemania Occidental.
Dominaron todo el encuentro. Fue el equipo más ambicioso, el que forzó las acciones, el que mantuvo a la ofensiva en todo momento.
Argentina se mantuvo en su esquema acostumbrado. Trató de amarrar a los alemanes en su maraña defensiva, jugando siempre al 0-0 a la espera de una oportunidad de gol o de extender la decisión a los tiempos extras y hasta los tiros penales.
Arriesgó Bilardo su única carta y perdió.
Beckenbauer apostó por un fútbol más ambicioso y ganó. Fue un lástima que su triunfo estuviera tocado por una decisión arbitral incorrecta.
En la primera mitad, el dominio correspondió totalmente al conjunto alemán. Tal vez así lo dispuso Bilardo, ceder la media cancha, dejarle la iniciativa al rival para esperar la jugada genial, un chispaso de Maradona, de Burruchaga o del "Galgo" Desotti para crear el peligro.
Por ello no fue sorpresa que Alemania tuviera el balón la mayor parte del tiempo.