
Argentina se coronó campeón Mundial
Hubo que jugar tiempo suplementario; Kempes anotó 2 y Bertoni uno
BUENOS AIRES, 25 de junio de 1978.‹ Argentina se coronó hoy campeón mundial de fútbol con una dramática victoria de tres goles a uno sobre Holanda, luego de que en los 90 minutos complementarios empataron en un tanto.
Los jugadores argentinos lloraron de la emoción al sonar el silbato que marcaba el fin de un hermoso sueño para el país organizador del Campeonato Mundial que resultó impecable en su realización.
Holanda volvió a ser subcampeón
Holanda, tal como sucedió hace cuatro años en Munich, en Buenos Aires quedó relegada al segundo lugar.
Al final los 22 jugadores culminaron fraternalmente su actuación y se intercambiaron camisetas, mientras el estadio estallaba en un solo grito: "¡Argentina!, ¡Argentina!".
Mario Kempes fue el héroe
El gran héroe argentino fue Mario Kempes, que hizo hoy dos goles, logrando con ello el sitial de privilegio como el mejor anotador del torneo con seis tantos.
Kempes abrió el marcador a los 38 minutos del primer tiempo, con lo cual Argentina se fue al descanso con ventaja de uno a cero, en justo premio a su mejor labor.
En la segunda etapa, reaccionó Holanda y tras una ardua batalla y acciones peligrosas en uno y otro arco, igualó a uno, por intermedio de Hanninga, a los 36 minutos.
Empatados a uno terminaron los 90 minutos
Los 90 minutos reglamentarios finalizaron así, dramáticamente empatados a uno.
Luego del descanso de cinco minutos, los dos equipos fueron otra vez a la cancha para dar el todo por el todo y en los 30 minutos suplementarios Argentina labró su victoria para coronar su primera Copa Mundial y ratificar que posee un fútbol de categoría y enorme clase internacional.
Bertoni anotó el 3-1
Cuando ya el público empezaba a gritar "campeones, campeones", Daniel Bertoni puso la cifra decisiva de tres a uno.
Minutos después de que finalizara el vibrante encuentro, el capitán del equipo campeón, Daniel Passarella, se acercó al podio seguido por seis compañeros para recibir la copa que los consagra monarcas del fútbol mundial.
Fue el momento cumbre del undécimo Campeonato Mundial.
El trofeo fue entregado a Pasarella por el presidente argentino, teniente general Jorge Rafael Videla. El capitán la alzó en alto y después cada uno de los hombres besó la copa con devoción.
Vuelta olímpica
En la tribuna, el público enloquecía de emoción, la que aumentó a extremos casi inverosímiles cuando el equipo campeón dio la vuelta olímpica.
Argentina había agregado finalmente su nombre a los grandes del fútbol mundial: Uruguay, Italia, Brasil, Alemania e Inglaterra.
El público lloró de emoción
Fue una vuelta olímpica lenta, con la emoción llevando lágrimas y risas a los 77,000 espectadores en el Estadio River Plate, donde todo comenzó el primero de junio y donde terminó en una tarde nublada y fría pero que llevó calor a los corazones argentinos y latinoamericanos porque el trofeo quedaba en casa.
El tiempo reglamentario fue muy tenso
Los 90 minutos reglamentarios fueron de trámite tenso como generalmente son todas las finales de la máxima cita del balompié.
Pero ya en los últimos 30 minutos que decidirían si todo acabaría hoy o habría que ir a desempate el martes, Argentina sacó a relucir su clase, a jugar con la cohesión que no había mostrado en otras oportunidades y a decirle a Holanda momento, aquí estamos nosotros.