Nada de mitos sobre el orgasmo femenino

Las creencias alrededor del orgasmo femenino son muchas. Aquí citamos los mitos más comunes.

Alrededor del orgasmo femenino se han construido varios mitos.

Alrededor del orgasmo femenino se han construido varios mitos.

Foto: Archivo
PUBLICADO: EST Oct 3, 2012 12:01 am EST

Alrededor del orgasmo femenino se han construido cientos de mitos que terminan limitando el derecho de las mujeres a vivir una sexualidad placentera. Aquí se desmitifican 10 de ellos.

1. La penetración no basta para alcanzar el clímax sexual porque a veces el clítoris no recibe la estimulación adecuada.

VERDADERO. Siete de cada diez mujeres alcanzan el orgasmo mediante la estimulación directa del clítoris o de su zona circundante, con o sin penetración vaginal.

2. Existen dos categorías de orgasmo: los vaginales (auténticos) y los clitorianos (considerados de segunda clase).

FALSO. Todos los orgasmos valen, no hay uno mejor o peor. Esa idea arraigada que Sigmund Freud propagó a principios del siglo 20 se ha desdibujado y, de hecho, aún no existe un mapa completo de las posibilidades que tienen las mujeres para alcanzar el clímax, pues algunas lo tienen por estimulación del punto G y otras del cérvix e, incluso, por zonas alejadas de los genitales.

3. Las mujeres pueden alcanzar el orgasmo con un sueño erótico.

VERDADERO. Alfred Kinsey dijo que una de cada tres mujeres maduras tienen esta clase de orgasmo y son más frecuentes entre los 40 y 50 años. A los hombres les sucede más durante la adolescencia.

4. Los gemidos durante el encuentro sexual son la única indicación de que la mujer está en el clímax.

FALSO. "Las imágenes de mujeres gimiendo en la pantalla han hecho creer a más de uno que si su compañera no grita y se arquea cual contorsionista china es que no está disfrutando. Tan normal es gritar como quedarse callada, estremecerse o permanecer inmóvil", escribe Sylvia de Béjar en Tu Sexo es Tuyo (Editorial Océano).

5. Tener un orgasmo puede ayudar a aliviar temporalmente el dolor menstrual.

VERDADERO. Se cree que las contracciones uterinas que se producen durante el clímax y la posterior vasocongestión calman el dolor de espalda y pelvis y los calambres abdominales; también es posible que la descarga de oxitocina durante el clímax contribuya a esto.

6. Si una mujer excitada no alcanza el orgasmo, puede tener dolor.

VERDADERO. Si una mujer no descarga la tensión acumulada en el aparato genital, la vasocongestión en la zona puede durar horas y provocarle una desagradable sensación, como la que sienten los hombres que no logran eyacular, además de frustración e irritabilidad.

7. Cuando se masturban, las mujeres sólo pueden tener orgasmos con ayuda de un vibrador.

FALSO. Según The New Hite Report, existen cinco formas básicas de masturbación femenina: estimulación clitoriana/vulvar normalmente con la mano, aunque también con vibrador (78% de las mujeres que se masturban); frotación de la zona clitoriana/vulvar con un objeto blando (4%); presión rítmica de los muslos (3%); masaje con agua en la zona clitoriana/vulvar (2%) y sólo inserción vaginal (1.5%).

El restante 11% alterna las diferentes formas.

8. Existen mujeres que tienen un cuerpo incapaz de sentir orgasmos.

FALSO. "La única diferencia entre una mujer que tiene orgasmos y otra que nunca ha tenido uno es que la primera sabe qué ha de hacer y la segunda no lo sabe o, de saberlo, aún no lo ha probado. Salvo fuerzas de causa mayor (enfermedad física o mental grave), todas las mujeres pueden tener orgasmo", apunta Sylvia de Béjar.

9. Una mujer preorgásmica es lo mismo a lo que incorrectamente se le llama "mujer frígida".

VERDADERO. No existen mujeres frígidas, sino preorgásmicas, es decir, que no han conocido el clímax. Se calcula que esta situación afecta a entre 10 y 15 por ciento de la población femenina occidental, aunque algunos terapeutas llegan a señalar que es 25 por ciento la población femenina afectada.

10. Cuando una mujer sabe alcanzar el clímax masturbándose, sabe cómo hacerlo durante el coito.

VERDADERO. La masturbación permite a las mujeres conocer las partes del cuerpo donde siente más placer y es común que cuando están en pareja busquen ser estimuladas en esos sitios. Además, cuanto más se masturban, más fácil les resulta gozar.

Georgina Montalvo/Agencia Reforma

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