Manjar de amistades

Mi agenda de compromisos no me permite compartir con mis amigas como solía hacerlo, por eso decidí invitar a las más cercanas a cenar.

Me preocupaba reunirlas porque entre ellas casi no se conocían. Lo único que tienen en común es mi amistad, pero si no era así, ¡podrían pasar siglos sin verlas!

Me arriesgué y las junté, y me di cuenta que precisamente son sus diferencias las que enriquecen estos lazos amistosos.

Considero que toda mujer necesita tener amigas con las cualidades de estas cinco mujeres que se reunieron en mi casa. Cada una ocupa un puesto especial. A quien tenga uno de esos puestos vacantes le aconsejo llenarlo de inmediato. Aquí las presento:

La amiga militar. Alina, siempre correcta y puntual. Fue la primera que llegó. Es brutalmente honesta y también me obliga a serlo. Respetando mis sentimientos, me ha dicho algunas de las verdades más dolorosas —pero necesarias— que he escuchado en mi vida.

Me dice sin reparos si un vestido me hace ver gorda y en mi juventud fue quien me advirtió que me alejara de los novios “buenos para nada”.

La amiga orquesta. Doris, siempre positiva y con una sonrisa hace de limones limonada. Apareció con su look de hippie y oliendo a incienso. Al llegar mostró unos cupones y sin conocer a la mayoría anunció: “¡La próxima semana vamos a esta pizzería para tomarnos unas cervezas!”. Me encanta su espontaneidad, positivismo y seguridad.

La amiga polo opuesto. Cuando conocí a Hortensia pensé que no teníamos nada en común, ya que nuestra crianza y costumbres no podían ser más dispares. Es reservada y muy culta, pero, al conocerla, me di cuenta que expandía mis horizontes y ampliaba mis conocimientos. Me fascina saber su opinión sobre el mundo y aprendo demasiado de la forma en que interpreta la realidad.

La amiga deportista. Myrna llegó con una bandeja de ensalada y postre dietético. Enfatizó que el vegetarianismo y el yoga son las fuentes de la eterna juventud. Nos vemos poco, pero se preocupa por mi salud y me llama cada semana para investigar si estoy cuidando mi diabetes. Es quien me motiva a comer saludablemente y hacer ejercicio.

La amiga sostén (y no es un brassiere) es Liza. Además de ser mi hermana, es mi paño de lágrimas, cómplice y roca. Me escucha, me da ánimo y, lo más importante, no me juzga. Siempre tiene una lista de razones para convencerme de que no hay nada malo. Con ella no hay secretos.

Mi decisión de juntar a mis diversas amigas fue tremenda idea. Nuestras diferencias fueron el mejor ingrediente de la cena. Cada una aportó su propia sazón y pudimos disfrutar de un manjar de amistad.

María Marín es motivadora. Su nuevo libro “Mujer Sin Límite” sale al mercado en febrero de 2008. Preguntas: www.MariaMarin.com.

Comments

  1. Febrero 10th, 2008 | 2:36

    quisiera tener amistades en todo el mundo

  2. Mayo 14th, 2008 | 9:22

    me encantooooooo

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