No mueras en vida
Una desconocida de lentes oscuros y con moretones en el brazo aguardaba a mi lado en la sala de espera del doctor, sollozaba y discretamente hablaba en su celular, cuando escuché que decía: “Quizás fue mi culpa… yo lo provoqué”. Molesta al escucharla me volteé y firmemente le dije: “¡No te dejes dar!”. Sorprendida por mi reacción, trató de explicarme lo que había sucedido cuando abruptamente la interrumpí y le dije que no me interesaba escuchar la razón por la que había sido golpeada, porque independientemente de lo que ella hubiera hecho, no existe absolutamente ninguna razón que justifique el abuso físico.
Más del 50% de las mujeres maltratadas no abandonan al abusador. La mayoría piensa que solas no podrán mantenerse y proveer para sus hijos. Otras aguantan por miedo a una amenaza de muerte, mientras que algunas tienen la esperanza de que la situación cambie.
Sin embargo, los estudios muestran que la violencia doméstica es de naturaleza repetitiva.
Independientemente de cuál sea tu razón, tienes que “liquidar” a este monstruo, no me refiero literalmente, pero mentalmente tienes que enterrarlo para siempre.
A pesar de que este hombre está vivo, el momento en que puso sus manos encima de ti se mató él mismo y asesinó el amor en la relación, y aunque intentes por todos los medios revivir la pasión, no podrás hacerlo porque tienes una herida mortal.
Si crees no tener la valentía para dejarlo, reflexiona y pregúntate: ¿qué sucedería si esta noche recibes una llamada en la que te informan que tu pareja acaba de perder la vida en un accidente automovilístico?, ¿qué harías?, seguramente tendrías que pasar por un período de tristeza, dejar que tu corazón sane y buscarías apoyo, para entonces seguir adelante. Es lo mismo que tienes que hacer para salir de esta situación y superarla.
Es una decisión que aterroriza, pero tienes que pensar en ti y proteger a tus hijos. El 65% de los abusadores también maltrata a sus niños. Sigue entonces estos pasos:
Establece una fecha para irte y no se la digas a nadie, especialmente a él.
Determina dónde irás, ya sea con un familiar, una amistad o un refugio de mujeres.
Ve a las autoridades y consigue una orden de restricción.
Si es necesario, pide apoyo económico a familiares y amigos.
Informa a la escuela de tus hijos que te mudarás y que él no debe saberlo.
No hagas ningún tipo de contacto físico con él.
Si permaneces en esta relación, aunque sobrevivas físicamente, estarás muriendo en vida. Date valor y rodéate únicamente de seres que te aprecien y respeten. ¡Tú mereces ser feliz!