No dejes para mañana…
La semana pasada compraba unos zapatos cuando de pronto observé a una muchacha indecisa que no podía elegir entre tres pares distintos.Cada vez que iba a mirarse al espejo volteaba la cabeza y sacaba el pecho, como si sus gestos hicieran ver su zapatos más bonitos. Cuando me paré a pagar mi calzado, ella me detuvo y angustiada me comentó: “Llevo dos horas tratando de elegir un par de zapatos, tú llegaste hace 10 minutos y ya decidiste. ¡Por favor, ayúdame a escoger!”.
Aunque no la conocía, detecté que tenía problemas para tomar cualquier tipo de decisión en su vida, pues a quien no puede escoger unos zapatos definitivamente le resulta complicadísimo tomar otro tipo de decisiones.
Si tú también tienes dificultad para decidir, probablemente sufres de baja autoestima. Por ejemplo, quizás has querido cambiar de trabajo, dejar una mala relación o abrir tu propio negocio, pero tus inseguridades posponen tu decisión y pones excusas como ésta: “Estoy esperando el momento indicado”.
El escritor Napoleón Hill, quien ha vendido más de seis millones de copias de su libro Piense y hágase rico, asegura que una de las principales causas del fracaso es la indecisión.
Según él, luego de estudiar a más de 25 mil personas exitosas, concluyó que estas tomaban decisiones con rapidez y si luego cambiaban tal decisión, lo hacían lentamente. En cambio, los que fracasan se demoran mucho en tomar una decisión y cuando la cambian, lo hacen rápidamente.
Si has estado posponiendo una decisión importante en tu vida, bien sea mudarte a otra ciudad o contraer matrimonio, y esperas que tus inseguridades desaparezcan para decidirte, entonces esperarás para siempre y dejarás ir oportunidades que quizás te convenían.
Te exhorto a que enumeres todos los beneficios que obtendrías si por fin tomaras esa decisión.
Sin duda, tomar decisiones es como aprender la tabla del nueve, mientras más la practiques, más la aprenderás.
Diariamente practica tomando decisiones rápidas en aspectos que no son tan significativos.
Por ejemplo, cuando tengas que escoger entre un helado de chocolate y otro de fresa, utiliza la técnica que usé con la muchacha de los zapatos: miré detenidamente cada par y señalándolo dije: “De tín-marín, de do-pingüé, cúcara-mácara, títere fue, yo no fui, fue teté… pégale, pégale a él”.
Te aseguro que cuando tengas que tomar decisiones trascendentes, actuarás con la misma rapidez y certeza, pues la práctica hace al maestro.
Escuche el programa de radio ‘Tu vida es mi vida, con la motivadora María Marín’, los domingos a las 9:00 p.m. en OYE! 97.5