¿Te dejas manipular?

Escúchelo

El esposo de una amiga, llamémosla María, estaba acostumbrado a que ella le dedicara una gran parte de su tiempo, pero a medida que María fue progresando en su carrera, él se sentía ignorado.

Hace días, alterado y con resentimiento en su voz, le advirtió: “¡Tienes que escoger: el trabajo, o nuestro matrimonio!”.

Quizás al igual que ella, tu pareja te ha dado a escoger entre “tu matrimonio o cambiar tu forma de vestir”, o “tu matrimonio o perseguir tu sueño”.

Puede parecer que esta persona te quiere mucho, sin embargo, el escenario no corresponde a alguien que te quiere, sino a alguien que te quiere… controlar, o manipular.

Es difícil reconocer a un manipulador porque no se comporta perversamente todo el tiempo. Conforme elogia tu talento y te pone en las nubes, también te humilla y saca a relucir tus errores.

Él sufre de baja autoestima y la esconde en su inflado ego. Aparenta ser mejor que nadie, pero realmente percibe que tú eres superior a él.

Entonces, hace comentarios denigrantes para hacerte sentir inferior. Se comporta así tan frecuentemente que has llegado a creer que él tiene razón.

Si en algún momento le señalas un error suyo, se enfurece tanto que te hará sentir culpable y creer que razón.

Por ejemplo, si llega tarde a casa y tú le preguntas o protestas, encolerizado te dirá: “¡Cómo te atreves a reclamarme, tú no sabes por lo que pase hoy! ¡Además, no me atormentes que tengo que levantarme temprano para ir a trabajar!”

Entre las actitudes más comunes de un manipulador se pueden contar:

* Por momentos actúa como poseído por un demonio y a los 10 minutos, es el individuo más amoroso y complaciente que has conocido en tu vida.

* Tiene memoria de elefante, recuerda cualquier error que cometiste y cada vez que quiere hacerte sentir mal, lo trae a relucir.

* Se interesa especialmente en ti cuando nota que otros te prestan atención y te ignora cuando te dedicas a él.

Para detener a un manipulador, el primer paso es dejarle saber que conoces su juego y que no estás dispuesta a participar en él. Luego, establece límites para su comportamiento —lo que estás o no dispuesta a aceptar—. Y por último exige un tiempo precisamente limitado para que cambie su conducta.

Esto le aconsejé a mi amiga María, quien decidió no entrarle al jueguito de su marido, y le dijo: “Tú serás quien escojas… ¡una esposa con trabajo o no hay matrimonio!”.

Si hay alguien que continuamente te menosprecia y te hace sentir inferior, es hora de que lo desenmascares y le digas bien claro: “¡Nunca más vas a manipularme!”

Visite: www.MariaMarin.com

Comments

  1. TATIANA
    Diciembre 15th, 2007 | 8:22

    EXCELENTE ANECDOTA, LA PONDRE EN PRACTICA YA QUE PASO POR UN MOMENTO SIMILAR, DONDE MI MARIDO ME MANIPULA CON MI FORMA DE VESTIR, CON MI FAMILIA (PADRES) Y A LA VEZ CON MIS ESTUDIOS.

    GRACIAS…

  2. CANDE
    Octubre 9th, 2008 | 8:56

    interesante la nota….sin embargo yo pase por todo eso durante muchosaños,,,pero cuando me puce firme y y decidi no seguirle el juego,,, EL ME DIJO…VES TE DAS CUENTA,,,, SOS UNA MANIPULADORA… Y AHORA ES IMPOSIBLE UNA VULETA DE TUERCA… Porque la unica salida que yo veia era ser firme y no dejarme llevar por el,,, pero como veran encontro una salida mas….

    Esto me esta volviendo loca…

  3. mario
    Diciembre 2nd, 2008 | 21:39

    mi pareja me manipulaba muy seguido
    es exactamente lo que hace, referido a lo que esta escrito…
    se dan cuenta los manipuladores del daño que hacen?

    por lo tanto y como no estamos casado…

    plr (modismo chileno de patada en la …)

Leave a reply