El propósito para 2007
Comenzando el año me pondré a dieta y no volveré a fumar”, fue la promesa de mi mejor amiga, Doris, y me alegré al oírla, pero le pedí que detallara a qué año se refería, pues en los últimos 10 diciembres ha expresado el mismo propósito.
Así como ella, seguramente establecerás varios propósitos para el año venidero. Algunos de los más populares son: perder peso, comer saludablemente e incorporar un régimen de ejercicios.
Desdichadamente, para febrero muchos desisten de continuar y regresan a sus viejos hábitos.
La mayoría de las resoluciones de año nuevo se basan en algún tipo de obligación o restricción: “No comeré chocolates o disminuiré mi consumo de alcohol”, pero estas decla-raciones te limitan o te imponen una acción. La reacción natural humana es resistir cualquier actividad que nos sea impuesta, aun cuando seamos nosotros quienes las ordenemos.
Sin embargo, las razones por las cuales no cumplimos nuestros propósitos no son que nos disgusta sentirnos obligados o la falta de “fuerza de voluntad”. La raíz del problema es que carecemos de amor propio.
Independientemente de cuál sea tu propósito, si no te quieres lo suficiente, inconscientemente tomarás decisiones que no te ayudarán a conseguir lo que te has propuesto; entonces, la única meta que te debes trazar para 2007 es… ¡amarte más!
La clave para alcanzar cualquier cosa que te propones en la vida (ya sea aprender un nuevo idioma, comenzar un plan de ahorros o perder 50 libras) consiste en quererte más, esto significa que vas a darte el mismo amor que le das a otros.
Por ejemplo, ¿exhortarías a tu hijo a ingerir alimentos saludables?, ¿alentarías a tu pareja a que dejara de fumar?, entonces debes hacer por ti lo mismo que aconsejarías a tus seres queridos. Cuando incrementas tu amor propio, automáticamente actúas de un modo que mejora la calidad de tu vida.
Por eso, igual que a Doris, te sugiero que cuando sientas la tentación de comer en exceso, encender un cigarro o realizar algo que no te ayuda a continuar con tu propósito, antes de hacerlo te hagas la siguiente pregunta: “¿Esta acción demuestra que me quiero o refleja indiferencia?” Si contemplas esta interrogante, tendrás la motivación de tomar la medida correcta y demostrar tu cariño propio.
En tu compromiso de alcanzar un objetivo, celebra cada decisión que te ayude a lograrlo. Si en algún momento fallas en tu intento, en vez de culparte, demuestra tu amor buscando un nuevo plan.
Tomará tiempo establecer el nuevo hábito de amarte más, pero mientras más lo practiques, mejores resultados obtendrás. No esperes para plantear tu propósito: ¡Hoy es un día ideal para comenzar a quererte más!
Visite www.MariaMarin.com.