Para llenar el espíritu

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Estaba calculando mi presupuesto de Navidad basado en cuánto gastaré en cada familiar cuando de repente me di cuenta que estaba poniéndole un precio a cada individuo.

De acuerdo con el amor era la cantidad: “Mami, cien dólares; papi, 80 dólares; abuela, 50 dólares; Títi, 20 dólares… ¿Qué es esto?, ¿cuánto vale mi prima la antipática?… ¡50 centavos!”.

No me agradó tener que poner precio a un ser humano y pensar en ir de compras, envolver regalos, enviar las postales, decorar el árbol, poner las luces y preparar una cena familiar me subió la presión arterial.

Las encuestas demuestran que una mayoríaen EU (me incluyo) siente que la Navidad se ha convertido en una festividad comercial en vez de ser una celebración familiar y tiempo de reflexión.

Desdichadamente, casi todas las formas de celebrar esta época requieren un gran gasto, que muchas personas no pueden hacer, pero aun así se endeudan.

Una razón por la cual nos creemos comprometidos a gastar aun cuando no tenemos dinero es porque nos sentimos fracasados y culpables si no podemos complacer los deseos y peticiones de otros, especialmente de nuestros hijos.

Otro motivo por el que regalamos aun sin tener el dinero es por querer “mantener la imagen”. “¿Qué pensará mi vecina si no le compro un regalo?”. La realidad es que, con o sin regalo, la vecina seguirá pensando lo mismo de ti.

Por eso, decidí que esta Navidad no le compraré regalos a nadie y por primera vez utilizaré esta época para descansar y reflexionar. A mis seres queridos les obsequiaré un pequeño detalle, que no tendrá valor monetario, pero sí mucho valor sentimental.

Por ejemplo, mi esposo recibirá un vale con la siguiente frase: “Este cupón lo puede redimir para que su esposa le dé un masaje corporal a la luz de las velas y con música romántica”.

A mi hermana le daré un cupón que es válido para cuidar a su bebé por un día entero (estoy segura que continuará exigiéndome el mismo regalo hasta que la niña cumpla 18 años). A mi abuela le hornearé un pastel de calabaza utilizando la receta que aprendí de ella hace muchos años.

A mi papá le enmarcaré una vieja foto donde aparecemos todos sus hijos cuando éramos pequeños, incluyendo a Kalúa (el perrito). Mi madre recibirá una cartera Gucci. ¡Lo siento… tengo que “mantener la imagen” con mi mamá!

Esta Navidad piensa en ti y regala sólo a aquellos a quienes te inspira de corazón obsequiarles.

Cuida tu presupuesto y no te endeudes. Haz regalos que llenen el espíritu y que no vacíen tu bolsillo. Los que te critiquen por ello serán los que ponen precio a tu amor, mientras que los que te quieren se alegrarán de celebrar contigo una Navidad.

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