¿Sabe ‘mover la colita’?

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Cuando mi hermano Héctor y su esposa María Reneé agregaron un miembro a su familia, Señor Blanco, un cachorrito de 16 semanas, le pregunté a mi cuñada por qué le había puesto ese nombre. Me dijo: “¡Este perrito actúa como una persona mayor, es muy maduro para su edad!”.

No sé mucho de psicología canina como para entender esa comparación, lo que sí puedo atestiguar es que mi hermano casi se vuelve loco cuando se enteró de que su esposa había pagado ¡dos mil dólares por Señor Blanco!

Aunque Héctor se ha encariñado con el animal, hace poco me confesó que tenía celos del cachorro. Pensé que bromeaba, pero muy seriamente me dijo: “María Reneé está obsesionada con este animal, constantemente lo acaricia, lo abraza y lo besa. Cuando llega a la casa se muestra más emocionada de ver a Señor Blanco que a mí. En vez de dedicarme tiempo, prefiere jugar con él; ¡creo que quiere al perro más que a mí!”.

Le aconsejé a mi hermano que prestara mucha atención al comportamiento del perrito para que averigüe lo que hace para ganarse el cariño de su esposa. Una vez que lo descubriera, entonces él debía hacer lo mismo.

“¿Te refieres a que ladre y olfatee por toda la casa?”, me preguntó riéndose, a lo que respondí: “Cuando María Reneé llega a casa, Señor Blanco ya está esperándola en la puerta moviendo la colita de emoción, aunque ella sólo se haya marchado por unos pocos minutos. Cuando quiere que lo acaricien, no espera a que ella esté desocupada o de buen humor, se le arrima y muy enternecido la mira, dejándole saber que quiere su atención”.

“Cuando ella le ofrece comida, aunque sea un huesito, el perrito celebra como si le hubieran servido un banquete, y cuando tu mujer está enojada o triste, no aguarda a que se le pase, sino que se acerca para acurrucarse y darle aún más amor. ¿Ahora entiendes por qué tu esposa está enloquecida con Señor Blanco?”

Tras escucharme, mi hermano guardó silencio y entendió perfectamente que si quiere ser más mimado por su esposa, de ahora en adelante debe ser él quien tome la iniciativa de ser afectuoso, sin preocuparse por lo que ella piense.

Ahora entiendo por qué mi cuñada dice que este perrito es tan maduro. Porque sólo los sensatos saben que la mejor forma de recibir es dar, sin esperar nada a cambio. Entonces, si al igual que mi hermano, tienes el deseo de que tu pareja te brinde más atención y cariño, tienes que ser como Señor Blanco, fiel, amoroso y apasionado las 24 horas del día… y por supuesto: ¡no olvides mover la colita!

Visite la página de María Marín en internet en: www.mariamarin.com.

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