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El Ángel del Paseo de la Reforma

Este ícono mexicano ha sido reparado en preparación para el bicentenario de la Independencia de México

Luis Arritola
Especial para La Opinión

Conocido popularmente como El Ángel de la Independencia, el principal monumento construido hace 100 años en el régimen de Porfirio Díaz para conmemorar el centenario de la independencia de México, es todo un ícono representativo de la ciudad de México.

Localizada en el ombligo de la ciudad, sobre el Paseo de la Reforma, la columna de la independencia terminó hace apenas unos meses de ser pulida y restaurada quedando reluciente y lista esperando por los festejos conmemorativos del bicentenario del inicio de la independencia, que habrán de realizarse en 2010.

En estos pasados 100 años, el monumento acabó por convertirse en un símbolo de la mexicanidad, principalmente la figura de “El Ángel”, que en el imaginario colectivo del mexicano representa su nacionalismo e identidad como pueblo.

De allí que en los momentos de euforia colectiva, ya sea para celebrar el pase a la siguiente ronda mundialista de la selección mexicana de fútbol, o para manifestarse políticamente, los mexicanos se concentren sin previo acuerdo alrededor de las escalinatas de la glorieta que la contiene, al grito de “Vámonos al Ángel”.

La columna de la independencia

Aunque es llamada “El Ángel", en masculino, la figura principal que se alza en la cúspide de la columna es un ángel mujer que representa la Victoria Alada, obra del escultor italiano Enrique Alciati.

Es de bronce con recubrimiento de oro y mide 6.7 metros de altura y pesa 7 toneladas. En una mano sostiene una corona de laurel que representa la victoria y en la otra una cadena de eslabones rotos, símbolo del fin de la esclavitud impuesta durante tres siglos de dominio español. Alciati llevó los modelos de yeso a Italia para hacer el vaciado en bronce a la “cera perdida” en Florencia.

La Victoria Alada está tomada de una de las esculturas griegas más afamadas del periodo helenístico, La Victoria de Samotracia, que se encuentra en el Museo del Louvre en París. Esta obra fue realizada en mármol aproximadamente 200 años antes de Cristo, representa a la diosa de la Victoria, mide 2.4 metros y se creó para llevar sobre la proa de un barco de guerra.

La columna de la independencia, por su parte, tiene un basamento cuadrangular, y en cada uno de sus vértices aparecen representadas las figuras en bronce, fundidas en Florencia, Italia, de La Ley, La Justicia, La Guerra y La Paz, donde se lee: “La Nación a los Héroes de la Independencia”.

Delante de esa inscripción aparece un león gigante hecho de bronce conducido por un niño que simboliza el concepto “Fuerte en la guerra y dócil en la paz”.

Morada de los próceres de la Patria

Asimismo, se localiza también en la base un grupo escultórico con las estatuas en mármol de Carrará de algunos de los héroes de la independencia que representan a Miguel Hidalgo y Costilla, Don José María Morelos y Pavón, Don Vicente Guerrero, Don Francisco Javier Mina y Don Nicolás Bravo.

Pero si el monumento conmemorativo fue construido durante el porfiriato, fueron gobiernos del régimen post-revolucionario los que lo convirtieron a su vez en mausoleo de algunas de las figuras más prominentes del movimiento independentista.

En el año de 1925, los restos mortuorios de Hidalgo, Morelos, Guerrero, Doña Leona Vicario, Aldama, Jiménez, Mina, Quintana Roo y Matamoros, fueron trasladados de la Catedral en donde se encontraban, hasta el mausoleo del monumento a la Independencia. La lista de 12 próceres independentistas se completa más tarde con los restos mortuorios de Ignacio Allende, Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo.

Mirando el Anáhuac

La columna en sí mide 36 metros de altura y una vez sumada la altura del grupo escultórico que la corona con la Victoria Alada en el extremo más alto, alcanza un total de 45 metros, que es equivalente a la de un edificio de 15 pisos.

Como estructura monumental, esta columna tritóstila está forjada en acero y recubierta con piezas labradas de cantera de Chiluca decoradas con palmas, guirnaldas y anillos con los nombres de los héroes de la independencia.

En su capitel se alojan cuatro águilas del escudo mexicano con el diseño oficial de aquél entonces, con las alas desplegadas en cada uno de los lados.

En su interior existió una escalinata de piedra en forma de caracol que constaba de 159 escalones y conducía al mirador que queda debajo de la base del Angel. Esta escalinata se eliminó en 1957 al reforzarse la estructura de la columna, y fue sustituida por una escalera metálica que tiene cerca de 200 escalones.

Por un tiempo, ese mirador sirvió para que los visitantes de la columna de la independencia contemplaran de cerca El Ángel y se maravillaran con la espectacularidad de la visión de la ciudad de México y del Valle del Anáhuac, en los tiempos en que fue llamada “La región más transparente del aire”.

 

 

 

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