GUAYNABO, Puerto Rico.— Aunque esté lejos de su cuna, todavía hay muchas cosas que atan a Óscar de la Hoya a Los Ángeles.
Sus negocios, su familia y… sí, la comida en los puestos a la orilla de las calles.
Pero al múltiple campeón mundial de boxeo también lo ha detenido otro sinnúmero de cosas acá en Puerto Rico en los últimos cinco años. Claro está, su esposa, la cantante Millie Corretjer y su hijo, son las primeras y más importantes, pero en esa lista también van incluidos los tostones de pana, que es una verdura la cual se puede preparar en diferentes platillos, como éste que es frito.
En la llamada Isla del Encanto, pana es otra manera de llamar coloquialmente a quien los mexicanos le dirían carnal. Y aunque a De la Hoya los boricuas lo han hecho sentir bien, su rostro se transforma cuando menciona las frituras del fruto de esta hortaliza.
Aparte de eso, De la Hoya ya encontró su rincón en Puerto Rico para satisfacer sus intereses culinarios, por aquello de no olvidar sus raíces y porque si algo extraña de Los Ángeles desde que se mudó a la isla, es su comida mexicana.
El problema es que, cuando se mude de nuevo a California, decisión que ha pospuesto en varias ocasiones junto a su esposa, el boxeador, empresario y músico tendrá que buscarse igualmente un restaurante —si es que lo hay— donde pueda suplir su demanda por algo que ha sido muy trascendental en su vida.
Sus carcajadas lo delatan.
“La verdad es que tengo mi dieta, pero cuando no estoy entrenando, me causa un problema grande, grande [la comida puertorriqueña]”, dijo riendo. “Es que el arroz con habichuelas, los tostones de pana… de esos me puedo comer, uh. Los de la abuela, que cocina. Y luego me cocina Millie en la casa. De repente se me sube el colesterol. Pero sabroso”, agrega riendo.
Este californiano de raíces mexicanas cada vez parece arraigarse más en la cultura isleña. Resulta curioso escucharlo con su acento mexicano bromeando como lo haría cualquier puertorriqueño preguntándole a otro sobre política: “Oye, ¿y de qué color tú eres?”. En Puerto Rico hay tres partidos políticos principales y se identifican por colores. El rojo le corresponde al Partido Popular Democrático (PPD) que es el que actualmente gobierna la isla; el azul se asocia con el Partido Nuevo Progresista (PNP), que promueve la estadidad; y el verde es del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), que defiende que Puerto Rico sea libre y soberano.
Eso fue lo que De la Hoya le cuestionó a un reportero gráfico mientras entrenaba hace unos días en el gimnasio Wilfredo Gómez, de Guaynabo, para su pelea del 5 de mayo frente a Floyd Mayweather, Jr. en el MGM Grand de Las Vegas.
“Yo no me meto en la política”, dijo hablando esta vez en tono más serio. “Pero la verdad es que estoy enterado porque leo los periódicos y hablo con la familia de Millie”, dijo.
Su esposa lo interrumpió para aclarar que también los taxistas lo ponen al día en cuanto a la situación del país cuando regresa a Puerto Rico procedente de un viaje.
“Creo que la política nunca me ha llamado la atención, pero estoy enterado porque aquí en la isla yo sé que primero es la política y los deportes. El deporte nacional”, añadió riendo, refiriéndose nuevamente a la política.
Así como De la Hoya disfruta su nueva vida en Puerto Rico, su esposa también dice estar disfrutando del anonimato en el mundo de la música, porque le ha permitido ser más esposa y dedicarle más tiempo a su pequeño de 15 meses, Óscar Gabriel.
Corretjer, quien no graba desde 2003, dijo que ya necesita regresar a la música, algo que podría estar gestionando este mismo año tan pronto su esposo cumpla sus compromisos con el boxeo y anuncie su decisión en torno a si se retira o no de los cuadriláteros.
“Diría que mi carrera está en pausa. Sí, voy a regresar porque lo necesito y me hace mucha falta, pero obviamente uno tiene que tomar decisiones y las prioridades cambian cuando uno tiene familia y sobre todo cuando hay un bebé”, dijo la cantante.
“Hubiese sido mucha distracción para Óscar si yo estuviera trabajando. Entendí que mi labor en este momento es estar aquí para él y para el bebé. Cuando él decidió venir a entrenar a Puerto Rico, fue para venir a estar con nosotros y yo no iba, entonces, a abandonarlo”.
La decisión de De la Hoya de entrenar en la isla evidentemente tiene como prioridad estar cerca de la familia, pero hay otros elementos que han hecho más atractivo ese paso, y sobre todo el de vivir aquí por los pasados cinco años.
“Creo que ha sido fácil [adaptarse] porque el estilo de vida es casi similar al de Los Ángeles o México… hablando en cuanto a la gente. La gente es bien alegre, en familia. Me siento a gusto como latino. Yo soy latino”, dijo el peleador y promotor de boxeo, nuevamente haciendo alusión a lo mucho que extraña la comida mexicana.
“Aunque aquí hay un restaurancito que se llama Frida’s, que es sabroso. Pero la auténtica, auténtica comida mexicana, la extraño… los puestecitos en las calles de Los Ángeles”.
“El calor y cariño de la gente que me ha recibido… se siente el respeto y la verdad que se los agradezco. A todos los lados donde vamos, la gente me saluda, siempre me desea suerte, lo mismo como allá (Los Ángeles). Eso es bonito porque creo que cuando peleé con Trinidad (Félix), la razón por la cual lo respeté y siempre respeté a la isla es que nunca uno se olvida de eso (el buen trato), y también porque me casé con la Perla de Puerto Rico”, dijo refiriéndose a su esposa, quien estaba a su lado.
Ese cariño ella dice que se ejemplifica hasta en los carteros que acuden a su residencia a llevar la correspondencia, por los regalos que les hicieron cuando nació Óscar Gabriel, o por los libros que le han obsequiado a De la Hoya como motivación antes de alguna de sus peleas.
“Obviamente, si estás en un sitio así, es fácil que te guste. Creo que se siente muy cómodo y por eso es que ha pospuesto un poco la mudanza para California. Hace como dos o tres años que se supone que eso iba a ocurrir y él lo sigue posponiendo. Y yo feliz de la vida”, confesó Corretjer, quien dice estar agradecida porque a pesar de que ambos llegaron a un acuerdo al casarse, de que vivirían en Puerto Rico unos tres años, su esposo le ha dado un tiempo adicional que le permitirá a ella hacer un poco más llevadera la transición de dejar a su familia.
“Imagínate… Millie tiene toda su vida viviendo aquí y ella ama a su isla. Yo extraño mucho a California, pero la verdad es que yo me he adaptado tanto aquí a la isla que cuando nos vayamos, obviamente vamos a estar visitando a Puerto Rico. La casa la vamos a dejar aquí”, aseguró De la Hoya, quien explicó que la razón de su mudanza es atender los negocios.
“Estar en el país es como estar en casa. Y ahora con un hijo boricua y una esposa boricua… imagínate. Estoy súper agradecido porque me han aceptado como un hijo adoptivo. Eso es bonito porque ya tengo cinco años viviendo aquí y la verdad es que me siento en casa”.
Lo que Millie espera es que esos negocios no continúen dentro del cuadrilátero, sino desde afuera. Algo que confiesa que aún no puede entender, ni porque su esposo sea boxeador, es ver a dos hombres entrándose a golpes, y peor aún, que los fanáticos disfruten viendo cómo se lastiman. Por eso, espera que su hijo no le siga los pasos a su padre, aunque con apenas 1 año y 3 meses, ya está dando unas señales.
“Espero que salga cantante”, dijo Millie riendo.
“Porque ha venido aquí [al gimnasio] a ver al papá entrenar, y ya está tirando puños. En la casa, cuando el papá agarra su bulto para ir a entrenar, lo despide así, con los puños. Está en una etapa en que está aprendiendo todo, y ya mismo voy a comprarle un micrófono”.