La fiesta de Navidad
empieza en la cocina

Lechón asado, tamales, pavo relleno,
ponches y exquisitos dulces conforman el menú que hace brillar la mesa durante
la cena de nochebuena

Katia Ramírez-Blankley
Especial para La Opinión

Todos los años, el 24 de diciembre Jeanette Silva viaja desde La Mirada hasta la ciudad de North Hollywood en busca de una pierna de puerco asado, que preparan en un restaurante de esa localidad.

Ese platillo es tradicional en su natal Perú, y para ella y su familia no puede faltar la noche de Navidad.

Lo mismo le sucede a los cientos de familias que hacen fila en el negocio de tamales Liliana, en el Este de Los Ángeles. Horas previas a la Nochebuena, no les importa el frío ni las largas horas que tienen que esperar por una o dos docenas de tamales.

Lo que sucede es que los Latinoamericanos tenemos muy bien definidos los platillos que nos gustan en Navidad, y que no son sólo para satisfacer un goloso paladar. Es comida que nos hace vibrar, recordar nuestra tierra y por supuesto, a nuestros seres queridos, los que están y los que ya no están.

Durante la cena de Nochebuena, o cena de Navidad como se le llama en México, la familia suele reunirse para degustar sabrosos manjares, que cambian de región a región, según la disponibilidad de ingredientes y el clima de la época.

La comilona generalmente es antes de las doce de la medianoche, cuando los creyentes se van a escuchar la Misa de Gallo; pero en muchas casas, o no van a misa, o la comida se sirve hasta el regreso, por lo que la fiesta se prolonga hasta horas de la madrugada.

Qué y cómo comemos

En México la variedad de platillos es tan extensa como lo es su territorio. Cada estado tiene sus platillos y su manera peculiar de servirlos.

En el Distrito Federal, por ejemplo, lo tradicional es el bacalao a la bizcaína y los romeritos; pero también hacen pavo relleno, pierna de cerdo y una ensalada de manzana con crema, mayonesa, piña en almíbar, pasas y nueces picadas. Otra ensalada muy popular es la de betabel, con cuadritos de naranja, manzana, jícama, caña, plátano en rodajas, nueces y colación (pequeños dulces de la temporada navideña).

Los tamales son otro de los favoritos para Navidad. Son el acompañante perfecto del champurrado, del chocolate caliente y con bastante espuma o del ponche de frutas, también caliente.

En algunos estados suelen servir pozole, mole y algunas recetas con pescado o mariscos. También, en algunas regiones preparan menudo, para contrarrestar ‘la cruda’ o la mala noche el día 25.

Centroamérica

En Guatemala, por su parte, en Nochebuena comen tamales de puerco o gallina; pavo o pollo asado, ensaladas, frutas tropicales y vino.

Como postre son famosos los molletes, un dulce parecido a las torrejas que se hace con pan francés y miel de caña de azúcar; se suele servir con chocolate caliente. También, hacen tortas y pasteles dulces, rellenos de plátano macho maduro.

El 25 de diciembre, en las afueras de la ciudad, se matan gallinas y se prepara una buena sopa para el almuerzo.

En Belice, por su parte, se come un arroz blanco hecho con leche de coco, además de judías o frijoles colorados con tortillas de maíz.

En Costa Rica no falta la pierna de chancho (cerdo), los tamales envueltos en hojas de plátano y la ensalada de papa con remolacha. También, en ciertos hogares comen chompipe (pavo) asado y para beber, preparan rompope y chicha, una bebida a base de maíz fermentado.

Sur América

En Venezuela, la mesa se luce con el pernil de puerco, pan de jamón con aceitunas y pasas; además de las famosas hallacas, un tamal grande con masa de maíz que se envuelve en hojas de plátano y se rellena con pollo, condimentos, aceitunas, pasas y todo lo que se tenga a mano.

Además, hay postres como la lechosa, papaya o fruta bomba cocinada con almíbar, suspiros (merengues de clara de huevo y azúcar), tortas, dulces navideños y ponche de crema (hecho con ron, leche y azúcar).
En Colombia, especialmente en Bogotá y en el interior, se come ajiaco (un cocido de carne y legumbres), buñuelos de maíz, pan de yuca y tamales de maíz rellenos de pollo, alcaparras, pasas, aceitunas y papas; estos tamales tienen sabores diferentes en cada región. También se sirven natillas y dulces de arroz. En otras regiones del país la comida predilecta de ese día es el pavo o lechón.

En Brasil la Nochebuena se celebra comiendo farofa, una especie de buñuelo hecho de mandioca (una especie de papa o ñame). También, se come rabanada, que es un trozo de pan francés empapado en leche, canela y azúcar.

En Ecuador, el plato típico navideño es el pavo asado, con un relleno de menudencias de esa ave, carne de res molida, galleta dulce, aceitunas, ciruelas pasas y nueces. También se sirve pan de Pascua, dulce de frutas secas, ensaladas y consomés.

Además del típico pavo, en Perú se come lechón, tamales de maíz, chocolate y paneton. Y en Uruguay, la mesa se adorna con pavo, carne de lechoncito joven y pollo al horno.

En Argentina, se sirve la tradicional parrillada en la ciudad y en el interior del país se come lechón y chivo. En esa parte del mundo (el hemisferio sur) se vive la temporada de verano, por lo que los platillos son generalmente frescos.

Sin embargo, para estar a tono con los países que celebran la Navidad rodeados de nieve y frías temperaturas, también tienen en sus mesas muchos turrones, fruta seca y paneton, que acompañan con sidra y vinos nacionales.

Y en el Caribe…

En República Dominicana, por ejemplo, al igual que en Puerto Rico y Cuba, suelen ofrecer lechón asado como platillo principal de Nochebuena. Los cubanos acostumbran asar el lechón entero y cuando éste tiene el pellejo doradito, lo barnizan con una salsa o mojo, preparada con jugo de limón, pimienta y ajo machacado, sofrito en aceite de oliva. Para matizar más el sabor, cubren el lechoncito con hojas de plátano y le ponen una manzana en el hocico. Esta cena criolla también incluye arroz blanco, frijoles negros y yuca con su mojo especial.

En Puerto Rico, en cambio, junto al tradicional pernil o pierna de puerco, se sirve arroz con gandules, guineítos (un banano verde pequeñito) en escabeche y zorullitos (frituras de masa de maíz); sin que falten los pasteles, una especie de tamal con masa de plátano verde y yautía o malanga (tubérculos parecidos a la yuca), rellenos con carne de res molida y otras especies, envueltos en hojas de plátano.

Tanto los cubanos como los puertorriqueños le rinden pleitesía, junto a sus postres nacionales, como los dulces de papaya y de guayaba en almíbar, a las exquisiteses árabes y españolas típicas de esta época del año. Así, se encontrará con turrones de almendras, cacahuates y yema, castañas, dátiles, higos, avellanas y nueces.

Los dominicanos, por su parte, comen también mucho pavo asado, moros con gandules y de postre majarete, un dulce hecho con harina de maíz, azúcar y leche.

 
 
 

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