Cuidado con la alimentación de un niño autista
Cuando un niño con TEA presenta problemas en la alimentación los padres deben contactar con profesionales que les ayuden.
Son pensamientos y situaciones que puede vivir cualquier familia, incluso también los profesionales de los comedores de cualquier centro educativo.
Pues bien, estas situaciones tan incómodas y dificultosas las experimentan con mayor frecuencia e intensidad las familias y terapeutas que tratan con niños con Autismo.
Con esto no queremos decir que la condición de Trastornos del Espectro Autista (TEA) lleve asociada necesariamente un trastorno de la alimentación, pero las características que manifiestan las personas con TEA sí pueden facilitar que se desencadenen este tipo de problemas.
¿Qué son los TEA y cómo se manifiesta?
Dentro de este espectro existe una gran variabilidad de manifestaciones, pero muchos de los niños y niñas que lo padecen podrían coincidir en tener pensamientos como: "no entiendo las normas sociales y el mundo emocional", "me cuesta hacer amigos, jugar con otros niños y compartir sus intereses", " sé hablar pero mis conversaciones son a veces peculiares", "no sé hablar pero con pictogramas y/o lenguaje de signos me puedo comunicar", "me cuesta mirarte a los ojos", "soy especialmente sensible a los sonidos, texturas…"no me gusta que me cambien mis rutinas"…
Todas estas manifestaciones tienen una repercusión en su adaptación al contexto que le rodea y en la adquisición de habilidades y capacidades que les posibiliten ser autónomos.
Esta repercusión como en cualquier otro ámbito de sus vidas, también se extiende al momento de la alimentación.
¿Qué podemos hacer cuando existe un problema de alimentación?
Un niño que presenta dificultades para comer nos resulta especialmente preocupante por su posible relación directa con una malnutrición o una desnutrición que afecta finalmente al desarrollo global del niño.
Cuando un niño con TEA presenta problemas en la alimentación los padres deben intervenir rápidamente y contactar con profesionales que les ayuden a instaurar un plan de intervención.
Debemos asegurarnos que tenga un aporte correcto de nutrientes (proteínas, hidratos de carbono, grasas minerales, vitaminas), esto permitirá optimizar el desarrollo madurativo (motor, perceptivo-cognitivo, social, comunicativo) del niño e instaurar hábitos alimentarios saludables.
En este caso A. tras un plan de intervención realizado por su terapeuta del colegio especialista en problemas de alimentación dándole pautas a los padres, A. ya es más flexible en sus rituales y además también ha conseguido comer sólidos.
Para intervenir debemos decir que no existen recetas únicas y universales, cada niño deberá tener su plan de intervención individualizado. Este plan será el fruto del análisis de las posibles causas que generaron el problema (alteraciones sensoriales, hiperselectividad, alteraciones gastrointestinales, intolerancias o alergias, condicionamientos clásicos negativos, problemas conductuales asociadas a otras áreas del desarrollo), también del análisis de los alimentos que consume, de los reforzadores que podemos utilizar, de la elección del momento idóneo para intervenir, de los utensilios más apropiados que podemos utilizar, de la estrategia que nos pueden ayudar y por su supuesto de los objetivos a trabajar con el niño y de su prioridad.
Evidentemente se trata de un trabajo complejo que requiere además de unas grandes dosis de paciencia, pero que llevado a cabo de forma conjunta por las familias y los especialistas, el resultado será la superación de las dificultades del niño en su alimentación y por tanto un desarrollo global óptimo.
Para saber más Federación Autismo Madrid
http://autismomadrid.es/Colaboración de Fundación Teletón México.
"El principio de ser paciente es empezar con uno mismo".
Bojorge@teleton.org.mx



















