Obama cauteloso sobre presión en Siria
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Washington/EFE — El presidente de EE.UU., Barack Obama, ha optado por la cautela ante el aumento de la presión para que su país se involucre más en la resolución de la crisis en Siria debido a que, según los expertos, el equilibrio que él busca para facilitar una transición sin una acción militar extranjera es "muy difícil".
"Obama ha puesto a Estados Unidos en una posición muy difícil con sus palabras sobre la 'línea roja' sobre el uso de armas químicas" en Siria, dijo Jeffrey Gordon, experto en temas militares.
En la misma línea, el columnista de The Washington Post Ed Rogers escribe que resulta que el presidente no tenía ningún plan en mente cuando dijo que el uso de armas químicas en Siria supondría cruzar una línea roja.
Obama ha afirmado exactamente eso en varias ocasiones y la semana pasada se conoció que los servicios de inteligencia estadounidenses han concluido, con diversos grados de confianza, que se han usado armas químicas en Siria, presumiblemente por parte del régimen del presidente Bachar al Asad.
La respuesta de la Casa Blanca y del propio Obama a esa revelación fue que se necesitan hechos creíbles y confirmados, pruebas de quiénes, cuándo y dónde han usado esas armas, antes de tomar cualquier decisión.
El mandatario prometió el viernes una investigación a fondo y ayer el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, insistió en exigir al Gobierno de Siria un acceso completo a ese país para que los expertos puedan determinar si se han usado armas químicas durante el conflicto.
Estados Unidos no debe apresurarse a la hora de tomar decisiones sobre qué hacer en Siria, opinó Anthony H. Cordesman, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) y especialista en la región, en un artículo publicado en la web de esa institución.
Pero la actual inacción externa ante un conflicto que dura ya más de dos años no ofrece ninguna esperanza real de que las cosas vayan a mejorar, advirtió Cordesman.
El senador republicano y excandidato presidencial John McCain urgió ayer a Obama a promover la formación de una fuerza internacional preparada para entrar en Siria y poner bajo control sus armas químicas en caso de que sea necesario.
McCain no es partidario de enviar tropas estadounidenses a Siria, algo que sí defiende otro influyente senador, el también republicano Lindsey Graham, quien alertó ayer de que ese país "va a convertirse en un Estado fallido".
"La evidencia que tenemos ahora no creo que sea suficiente para una respuesta militar contra las fuerzas de Asad", indicó Gordon, quien apuesta por seguir dando apoyo a los "elementos buenos" de la oposición y evitar una intervención de EE.UU. como las de Libia, Irak y Afganistán.
















