Rigondeaux va contra un gran rival, Nonito Donaire
El cubano Guillermo Rigondeaux peleará contra el filipino Nonito Donaire mañana
Mañana, Rigondeaux peleará contra el filipino Nonito Donaire haciendo realidad el sueño que lo llevó a abandonar la isla en el 2008 y a empezar de nuevo en Estados Unidos, luego de haber conseguido todos los honores posibles como amateur en Cuba.
Dueño de una exquisita técnica y consumado contragolpeador, Rigondeaux siempre soñó con enfrentar a un rival de gran jerarquía.
"Yo busco lo mismo que como aficionado, los mismos logros, que se diga que soy el mejor de las 122 libras", comentó Rigondeaux.
"Ganar superaría las medallas de oro", aseguró.
La oportunidad se le presenta en el Radio City Music Hall de Nueva York con un combate en el que mañana se unificarán los cetros de la división super gallo de la AMB (Rigondeaux) y de la OMB (Donaire).
Ésta será apenas la segunda vez que el mítico Radio City alberga una velada de boxeo.
No existe una cuenta oficial, pero se calcula que Rigondeaux disputó entre 200 y 400 peleas como aficionado y ganó todo lo que tenía que ganar en esas lides.
El pugilista fue expulsado del equipo tras el episodio de Brasil, en el que fue detenido y devuelto a Cuba.
Rigondeaux logró salir de la isla en 2008 y se radicó en Florida para incursionar en el boxeo de paga.
Ahora encara el momento cumbre de una carrera profesional de apenas 11 peleas.
"Demostré ser el mejor como aficionado y ahora quiero ser el mejor como profesional. Es lo que voy a hacer", dijo Rigondeaux.
Su pelea ante Donaire pinta para ser unas de las mejores que se hayan visto en cualquier peso en tiempos recientes.
Donaire fue proclamado como el Boxeador del Año en 2013 tras salir airoso en cuatro peleas.
También ostenta una racha de 30 victorias consecutivas, enhebrada en los últimos 12 años, y luego de la única derrota que sufrió en su carrera de 32 combates.
El boxeo profesional dejó de existir en Cuba a inicios de la década de los 60 tras el triunfo de la revolución liderada por Fidel Castro.
Pero nadie olvida a leyendas como "Kid" Gavilán y "Kid" Chocolate, campeones antes de la prohibición.
Cuba pasó a ser una maquinaria en el boxeo olímpico a partir de los años 70.
Los pesos pesados Teófilo Stevenson y Félix Savón ganaron tres preseas olímpicas doradas y siempre quedó la duda si Stevenson le hubiera podido ganar a Muhamad Alí o Savón a Mike Tyson.
El actual entrenador de Rigondeaux es Pedro Díaz, quien durante 20 años fue parte del cuerpo técnico de la selección cubana hasta que decidió irse.
Díaz comentó que un triunfo de Rigondeaux serviría para avalar la calidad del boxeador cubano.
"Todo sabemos que en Cuba no hay boxeo profesional, que las cosas no son como uno quiere. En el caso de Rigondeaux, no pudo desarrollar su carrera profesional hasta ahora. Quizás si hubiese salido antes, las cosas serían diferentes", dijo Díaz.
"Yo pienso que un triunfo va a ser importante para el boxeo de Cuba. Un triunfo de Rigondeaux va a reflejar la clase de la escuela cubana", añadió.
Donaire también anhela gloria y reconocimiento, busca que se le considere como un campeón trascendental: "Quiero dejar mi huella", señaló el filipino.
Tampoco esquiva peleas, procura subir a los tinglados con frecuencia y suele recalcar que le gusta ofrecer un buen espectáculo.
El filipino desea lavar la imagen de su última pelea en Nueva York, en octubre de 2001, un bodrio contra el argentino Omar Narváez en el Teatro del Madison Square Garden.
"Es una deuda que tengo con la afición. Fue una pelea malísima. Gané bien, pero me fui con la sensación de derrotado", dijo Donaire.
"Pero ahora es diferente. Ahora tengo en frente a alguien de mucha calidad que me quiere ganar", explicó Nonito Donaire.
















