El desafío latino
La Convención Republicano reveló la complejidad de una comunidad diversa
Entre lo sobresaliente en la reciente Convención Republicana está el visible papel que tuvieron varios funcionarios latinos de alta jerarquía. En Tampa se pudo observar una nueva generación de figuras hispanas que desafían los estereotipos, reflejando la diversidad de opiniones dentro de nuestra comunidad.
Los latinos en el escenario no fueron muchos, y menos abundaron entre los delegados republicanos, pero tuvieron suficientes en altos puestos como para colocarlos en sitios claves. Por ejemplo, fue el senador Marco Rubio el que presentó al candidato a la presidencia Mitt Romney y la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, hizo lo mismo con el compañero de fórmula, Paul Ryan .
Para los demócratas, como era de esperar, desmerecen esto calificándolo como una vidriera que no refleja la realidad entre demócratas y latinos. En algo tienen razón, pero hay una irrealidad innegable como el que haya dos gobernadores latinos -Brian Sandoval en Nevada y la primera hispana en ocupar ese puesto- y que en el Senado federal también habrá dos latinos con la anticipada victoria de Ted Cruz en Texas, además de Rubio.
El mérito de estos latinos es haber logrado el respaldo fuera de la comunidad para llegar a sus cargos. No se les puede acusar de ser simples símbolos (o token) manipulados para atraer a los latinos, porque se necesita más que eso para llegar a la Cámara Alta o a una gobernación.
Precisamente la orientación política es la característica que une a Rubio con Martínez y Cruz, y es que los tres llegaron a su puesto con el respaldo insurgente del Tea Party.
Este es un aspecto que pone en duda la posibilidad de que ellos puedan atraer a las masas latinas hacia los republicanos. La pasión por las armas de Martínez, el excepcionalismo estadounidense de Rubio y el feroz espíritu antigubernamental de Cruz están muy alejados del interés del votante latino medio.
Esa manera de pensar del Tea Party es precisamente la que llevó a donde están a Rubio, Martínez y Cruz. Pero la extrema ideología, que se refleja en la plataforma partidaria, sigue permaneciendo como el gran obstáculo para atraer a la mayoría de los latinos.
Pueden darse muchas conclusiones de todo esto, lo innegable es que la diversidad dentro de la comunidad latina seguirá siendo un reto para los partidos políticos.
Los latinos en el escenario no fueron muchos, y menos abundaron entre los delegados republicanos, pero tuvieron suficientes en altos puestos como para colocarlos en sitios claves. Por ejemplo, fue el senador Marco Rubio el que presentó al candidato a la presidencia Mitt Romney y la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, hizo lo mismo con el compañero de fórmula, Paul Ryan .
Para los demócratas, como era de esperar, desmerecen esto calificándolo como una vidriera que no refleja la realidad entre demócratas y latinos. En algo tienen razón, pero hay una irrealidad innegable como el que haya dos gobernadores latinos -Brian Sandoval en Nevada y la primera hispana en ocupar ese puesto- y que en el Senado federal también habrá dos latinos con la anticipada victoria de Ted Cruz en Texas, además de Rubio.
El mérito de estos latinos es haber logrado el respaldo fuera de la comunidad para llegar a sus cargos. No se les puede acusar de ser simples símbolos (o token) manipulados para atraer a los latinos, porque se necesita más que eso para llegar a la Cámara Alta o a una gobernación.
Precisamente la orientación política es la característica que une a Rubio con Martínez y Cruz, y es que los tres llegaron a su puesto con el respaldo insurgente del Tea Party.
Este es un aspecto que pone en duda la posibilidad de que ellos puedan atraer a las masas latinas hacia los republicanos. La pasión por las armas de Martínez, el excepcionalismo estadounidense de Rubio y el feroz espíritu antigubernamental de Cruz están muy alejados del interés del votante latino medio.
Esa manera de pensar del Tea Party es precisamente la que llevó a donde están a Rubio, Martínez y Cruz. Pero la extrema ideología, que se refleja en la plataforma partidaria, sigue permaneciendo como el gran obstáculo para atraer a la mayoría de los latinos.
Pueden darse muchas conclusiones de todo esto, lo innegable es que la diversidad dentro de la comunidad latina seguirá siendo un reto para los partidos políticos.



















