PUBLICADO: Sep, 1, 2012 12:00 am ESTSep 1, 2012 12:00 am EST
Nueva York - Vestida con su traje gris de reclusa, Ana De la Rosa negó haber provocado la muerte del pequeño de tres meses Addison Reynoso Xoyaltla ya que "no lo sacudí". Aunque inicialmente no sabía quién iba a visitarla, De la Rosa, de 28 años, respondió a preguntas de El Diario, con la certeza de que era la oportunidad para dar su versión de los hechos que cambiaron su vida para siempre. El incidente ocurrió el 29 de diciembre de 2010, alrededor de las 8:45 a.m., cuando María Rocío Xoyaltla dejó a sus dos hijos al cuidado de De la Rosa en Corona, Queens, según la acusación en la Corte Criminal. Alrededor de la 1:15 p.m., el menor fue trasladado al hospital Elmhurst donde estuvo conectado a un respirador artificial hasta el 4 de enero de 2011. Tres días después, De la Rosa fue arrestada y enviada en Rikers Island, por haber causado la muerte del pequeño Addison, a quien cuidaba mientras su madre iba a hacer una diligencia en la oficina que ofrece los cupones para alimentos, según la presidiaria. De la Rosa y Xoyaltla se conocían desde que vivían en Puebla, México donde trabajaron en una fábrica de ropa. Después se volvieron a encontrar en Nueva York. "Tengo la conciencia tranquila", fue una de las primeras declaraciones de De la Rosa y en varias ocasiones repitió que había sido "un accidente" y que era "injusta" la condena que le esperaba. "Ellos [Luis Reynoso y María Xoyaltla, padres del infante] saben que quiero a sus niños como al mío, que no hacia distinción entre ellos cuando los cuidaba. Que nunca le haría daño a ningún niño", dijo De la Rosa. Según detalló De la Rosa, esa mañana el niño mayor de Xoyaltla se puso a jugar con su hijo y el pequeño Addison, quien nació prematuro, estaba durmiendo. Al rato despertó, le dio el biberón pero no quiso comer mucho y volvió a dormir. Ella siguió con la limpieza de la casa cuando el niño empezó a llorar. "Me preocupé porque el niño era de buen comer y no lloraba para nada", indicó De la Rosa acerca de Addison. "Siguió llorando y se me hizo raro porque él siempre era tranquilito y no lloraba para nada si se le daba el tetero y se le cambiaba el pañal. Le pregunté: '¿Qué te pasa? ¿Por qué estas llorando?' Y de pronto vi sus manitos desgonzadas. Nunca lo había visto así, entonces fui donde el vecino para ver cómo me podía ayudar y en eso subían los papás. El papá lo cogió en una mano y le daba golpecitos en la espalda como le habían enseñado por lo que había nacido prematuro". De la Rosa recordó los siguientes días en que el bebé quedó en el hospital. "Siempre estuve pendiente del niño, me comunicaba con Rocío para saber cómo estaba y hasta fui a verlo al hospital", dijo la madre de tres niños, dos que han vivido en México de 12 y seis años respectivamente y uno de cuatro, con el que vivía en Queens. De la Rosa indicó que el día del arresto la llevaron al cuartel y un detective le dijo que hiciera el video o de lo contrario le iban a quitar al niño y que iban a deportar a la familia. "No quería que me quitaran a mi hijo… me dio un muñeco y me dijo qué hacer y qué decir para que no me quitaran a mi hijo", dijo De la Rosa sin poder contener las lágrimas. Sin embargo, en la confesión que hizo a la fiscalía, la mujer indica que tras escuchar el llanto del niño que no paraba, se "estresó" y se "molestó", por lo que lo levantó y lo sacudió fuertemente preguntándole "¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras tanto?, y lo siguió sacudiendo hasta que dejó de llorar y "quedó inerte". De la Rosa debe acudir a la Corte Suprema de Queens el próximo martes, cuando se le dictara sentencia y podría enfrentar varios años de cárcel y su posterior deportación a México.