Dreamers quieren que el país conozca sus historias
Han prometido cambiar la opinión de los estadounidenses respecto a qué significa ser indocumentado. Ahora, cuando la batalla por alivio administrativo ha dado un saldo positivo, quieren tener el derecho a ponerse en fila para obtener su ciudadanía. Un objetivo que saben no lograrán si no cuentan con el apoyo del público. Son los 'Dreamers', jóvenes que se beneficiarían con el DreamAct (Ley del Sueño) y que el próximo 15 de agosto iniciarán sus postulaciones al proceso de acción diferida, lo que les permitirá acceder a un permiso de trabajo.
Muchos como César Vargas -quien no pudo ingresar a las Fuerzas Armadas y ahora está a punto de obtener su licencia de abogado- están listos para seguir adelante con sus vidas y aprovechar la oportunidad de ingresar al mercado laboral.
"Tengo todos mis antecedentes de la universidad listos. Estoy esperando al 15 de agosto. Quiero servir a la comunidad como abogado. Ya pasé el examen en Nueva York", contó.
Pero Vargas y muchos otros jóvenes no ven este paso como el final del camino y necesitarán más para avanzar en Estados Unidos.
Esta semana, junto al senador Richard Durbin, creador del Proyecto de Ley del Sueño, lanzaron un nuevo sitio web -durbin.senate.gov/dreamers- donde se presentan sus historias y se pone un rostro humano al problema.
"No somos números, somos personas", insistió Tolu Olubumi, quien nació en Nigeria y llegó a Estados Unidos en su infancia. "No soy sólo un puesto entre los 1,400,000 jóvenes que postularán a acción diferida".
El punto central es mostrar su rostro y convencer a los votantes, de que este grupo de indocumentados, merece más de lo que han logrado.
Figuras emblemáticas en la historia del Dream Act se congregaron en el Centro para el Progreso Americano, en Washington, para hablar del tema. Entre ellas, Tereza Lee, la primera estudiante indocumentada que contactó la oficina del senador Durbin, hace más de 10 años, y que ahora se encuentra realizando su doctorado en música.
"Cuando mi historia salió a la luz mucha gente que era distante con el tema migratorio o no lo entendía estaba sorprendida. Ellos entendieron que se trata de personas reales de carne y hueso, que viven entre ellos. Es importante poner un rostro humano a este debate", aseguró Lee.
Actualmente en el Congreso los avances en temas de inmigración son improbables. Los jóvenes saben que el camino es largo pero, por ahora, han abrazado esta nueva causa con la misma fuerza con la que obtuvieron acción diferida este año.
Muchos como César Vargas -quien no pudo ingresar a las Fuerzas Armadas y ahora está a punto de obtener su licencia de abogado- están listos para seguir adelante con sus vidas y aprovechar la oportunidad de ingresar al mercado laboral.
"Tengo todos mis antecedentes de la universidad listos. Estoy esperando al 15 de agosto. Quiero servir a la comunidad como abogado. Ya pasé el examen en Nueva York", contó.
Pero Vargas y muchos otros jóvenes no ven este paso como el final del camino y necesitarán más para avanzar en Estados Unidos.
Esta semana, junto al senador Richard Durbin, creador del Proyecto de Ley del Sueño, lanzaron un nuevo sitio web -durbin.senate.gov/dreamers- donde se presentan sus historias y se pone un rostro humano al problema.
"No somos números, somos personas", insistió Tolu Olubumi, quien nació en Nigeria y llegó a Estados Unidos en su infancia. "No soy sólo un puesto entre los 1,400,000 jóvenes que postularán a acción diferida".
El punto central es mostrar su rostro y convencer a los votantes, de que este grupo de indocumentados, merece más de lo que han logrado.
Figuras emblemáticas en la historia del Dream Act se congregaron en el Centro para el Progreso Americano, en Washington, para hablar del tema. Entre ellas, Tereza Lee, la primera estudiante indocumentada que contactó la oficina del senador Durbin, hace más de 10 años, y que ahora se encuentra realizando su doctorado en música.
"Cuando mi historia salió a la luz mucha gente que era distante con el tema migratorio o no lo entendía estaba sorprendida. Ellos entendieron que se trata de personas reales de carne y hueso, que viven entre ellos. Es importante poner un rostro humano a este debate", aseguró Lee.
Actualmente en el Congreso los avances en temas de inmigración son improbables. Los jóvenes saben que el camino es largo pero, por ahora, han abrazado esta nueva causa con la misma fuerza con la que obtuvieron acción diferida este año.



















