Razas y menús unidos en mesa de fraternidad
Un restaurante de Compton sirve comida negra 'soul food' y platos mexicanos, para atraer a las dos comunidades que conviven en esa ciudad.
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Por una ventana, Sr. Cliff's Texas Style Burritos tiene un menú de burritos, tacos y enchiladas, pero por otra entrada, ofrece platos típicos de la cocina negra del Sur de los Estados Unidos, o soul food. La misión, según el dueño y cocinero Cliff Williams, es traer ambas razas a la misma mesa y borrar la brecha racial que ha sido característica de la historia de la ciudad.
"Originalmente vendía fast food, pero había demanda para comida mexicana y tenía esta idea de abrir un restaurante de soul food para salvar esta brecha entre hispanos y afroamericanos, para que se pudieran sentar juntos para comer y conocerse uno al otro", relató Williams, de 67 años, quien se mudó de Houston, Texas a Compton en 1969.
A mediados de los años 70, Williams ya había abierto tres restaurantes en Compton que vendían comida estadounidense como hamburguesas, papas fritas y emparedados de salchicha. Aprovechó la oportunidad de diversificar su cocina en el 2003, cuando conoció a María Villareal, quien estaba interesada en rentar el espacio del restaurante en 408 West Alondra bulevar.
Juntos, los socios del negocio empezaron a cocinar comida mexicana.
"Tomábamos turnos en la parrilla y en la ventana y cuando él estaba en la parrilla, un latino me dijo, 'Yo no quiero que ese negro me cocine los tacos'", contó Villareal, actualmente la presidenta de la Cámara de Comercio Latina de Compton. "Le dije, 'Esta persona tiene nombre y su nombre es Sr. Cliff. Si ustedes vienen a comer aquí es que les gusta la comida, entonces deben de tener respeto'".
En los últimos dos años, Williams se dio cuenta de que el último restaurante de soul food en Compton había cerrado sus puertas, y tomó la oportunidad de ofrecer platos como rabo de buey, collard greens y pan de maíz.
"Pasamos la etapa de que la gente morena solo cocinaba el soul food y que los latinos solo cocinaban comida mexicana", dijo Villareal, de 50 años. "Y el entendimiento entre los clientes de nuestro tipo de negocio integrado mejoró, más que nada por el sabor de la comida, el buen servicio, y la buena presentación".
Cuando Villareal decidió abrir su propio negocio, Williams continuó contratando latinos para que trabajaran en sus cocinas, la mexicana y la de soul food.
"Empecé a ser la cocinera asistente de soul food hace un año porque me interesa aprender otro tipo de comida aparte de la mexicana", relató Rosie Rubio, de 35 años, que antes de la recesión era dueña de un restaurante mexicano. "Ahora aquí, cuando ven a una mexicana en la cocina, los latinos se acercan y así les llamo la atención, y vienen".
Mientras que esperaba que llegara su plato de soul food durante la hora del almuerzo ayer, Mary Hall, de 18 años, dijo que va al restaurante cada dos semanas no solo porque es el único en ofrecer dos opciones de comida en Compton, pero también por el ambiente que crea.
"Hay disputa entre los afroamericanos y los latinos en las calles, pero aquí es un lugar seguro donde se pueden sentar uno con el otro y no sentirse incómodos", indicó Hall. "Es un buen inicio de conversación".
La cordialidad entre los latinos y los afroamericanos estaba en plena vista ayer cuando Williams dedicó un burrito de tres pies de longitud, con tres carnes, dos quesos, arroz, frijoles, lechuga, tomate y cilantro, a la memoria de William "Big Willie" Andrew Robinson III, quien murió el 19 de mayo a los 69 años de edad y compartió con él la misma misión de unir a las personas independientemente del color de su piel.
Buscando traer el fin de la violencia entre las pandillas en el Sur de Los Ángeles desde los años 60, "Big Willie" fundó el New Breed of Brotherhood of Street Racing, una asociación multicultural de corredores. Según su hermana, Jean Davis, "Big Willie" comía en Sr. Cliff's Texas Style Burritos por lo menos una vez a la semana.
"Su esposa era mitad afroamericana y mitad japonesa, y nuestra familia tiene raíces afroamericanas, nativas americanas, e irlandesas", señaló Davis, de 58 años. "Entonces era extremadamente importante para él que no hubiera discriminación fuera de la casa porque no lo había dentro de la casa".
Sonriente después de la dedicación del Burrito "Big Willie", Williams relató que espera que su idea de integrar las comunidades latinas y afroamericanas a través de la comida se expanda en Compton con otros negociantes. Su vida es la comida, y la usa como una metáfora para las relaciones entre las razas.
"Es la misma comida", expresó. "La única diferencia es la manera en que se prepara".



















