Gente y Policías: problemas similares

Las lesiones emocionales de la guerra volvían a despertar en Lilian Marenco. Había huído del derramamiento de sangre en su país de origen, El Salvador, y por aquellos días de abril, Los Ángeles -la ciudad que le ofreció mejores oportunidades- atravesaba por una situación similar.

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La violencia que se había propagado generó un despliegue policiaco nunca antes visto. Los residentes de la zona evidenciaron en persona y a través de las pantallas de televisión las enormes columnas de humo negro y el caos que reinaba en las calles de Los Ángeles.

La violencia que se había propagado generó un despliegue policiaco nunca antes visto. Los residentes de la zona evidenciaron en persona y a través de las pantallas de televisión las enormes columnas de humo negro y el caos que reinaba en las calles de Los Ángeles.

Foto: AP
PUBLICADO: Apr, 29, 2012 12:00 am EST Apr 29, 2012 12:00 am EST print article
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Las lesiones emocionales de la guerra volvían a despertar en Lilian Marenco. Había huído del derramamiento de sangre en su país de origen, El Salvador, y por aquellos días de abril, Los Ángeles -la ciudad que le ofreció mejores oportunidades- atravesaba por una situación similar. Eran los disturbios de 1992. Su vecindario ardía en llamas y el desorden imperaba por doquier. "El mismo terror que sentí en mi país lo sentí aquí. Llamaba al 911 y no respondían. Arrinconé a todos mis hijos en el último cuarto, ya había puesto barras en las ventanas, no sabíamos cómo íbamos a escapar del fuego que se levantaba en la esquina (de la cuadra donde vivía)", contó. En el sitio más recóndito de su casa pasó los tres días de caos. Al salir, se encontró con un barrio en ruinas, pero también con la mano de personas de todas las razas, quienes estaban dispuestas a reconstruirlo. Así renacía una comunidad dividida por razas, hasta que se congregó para pedir equidad social para ellos y justicia para Rodney King, el motorista afroamericano golpeado por cuatro policías angelinos. Veinte años después, el cambio más notorio ha sido la relación entre la Policía y los angelinos; se han dado avances en vivienda y el tipo de negocios que ahí llegan, pero todavía se require trabajar en la creación de empleos, educación, seguridad, salud y otros tópicos, coincidió ayer un panel donde participó Marenco. Ahí, en una de las zonas más empobrecidas de la ciudad, por ejemplo, el ingreso promedio de los hogares de afroamericanos y latinos (que unidos representan el 94% de la población; los hispanos son el 57%), ha disminuido entre los años 1990 y 2009. Casi 90 mil familias, la mayoría, son pobres. "La tasa de homicidios está a nivel récord", continuó la congresista Karen Bass, que también tomó parte en la conversación, organizada por el grupo Community Coalition (COCO) en la iglesia First AME. "Mucho ha pasado en 20 años: construimos infraestructura, tuvimos la capacidad de atender algunos problemas; [los afroamericanos] dirigimos sindicatos, oficinas, el país… Tenemos que luchar para asegurar que no retrocedamos", recalcó la legisladora federal. Algunos de los más de cien asistentes al evento tuvieron la oportunidad de responder electrónicamente a un sondeo y los resultados se proporcionaron de inmediato: el 62% consideró que su comunidad es mejor que en 1992; el 58% afirmó que la relación con la Policía es positiva; pero sólo el 29% dijo que ha visto una mejor situación económica, y apenas el 4% ha experimentado cambios en materia de salud. "Lo que pasa en el Sur de Los Ángeles no se queda en el Sur de Los Ángeles", expresó el catedrático Manuel Pastor. "Si falta educación, oportunidades, entonces no tendremos una ciudad, condado, ni un país saludable. Si el Sur de Los Ángeles se levantó, el resto del país también lo puede hacer", dijo. La primera parte del debate se centró en hablar sobre la nueva imagen de la Policía angelina, antes tachada de represora y ahora aplaudida por estar abierta al diálogo con los residentes. "La relación ha cambiado. ¿Todos [los policías] lo entienden? No. Pero al menos tienen el compromiso de que hoy el LAPD sea un departamento de Policía distinto", mencionó John Mack, vicepresidente de la Comisión de Policía de Los Ángeles, el órgano civil encargado de vigilar a dicha corporación. El salón donde se realizó el debate se adornó con un mural que mostraba fotografías de la golpiza contra King, de los incendios, de la reparación de los daños y de las mejoras posteriores en el sur angelino. Se dividió en varias partes: golpeando, quemando, reconstruyendo y floreciendo. Este último título no convenció del todo a Marenco. "Los retos de ahora son mucho más grandes que los de antes. No sé hacia dónde se dirige el futuro de nuestros hijos, especialmente los afroamericanos y latinos, quienes tienen menos oportunidades de progresar en este país", explicó.
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