Padres pobres sufren con hijos tras las rejas

Meses atrás, familiares manifestaban su apoyo, aunque a la distancia, de los reos en el penal de Pelican Bay, California.

Meses atrás, familiares manifestaban su apoyo, aunque a la distancia, de los reos en el penal de Pelican Bay, California.

Foto: Archivo / La Opinión
PUBLICADO: EST Mar 11, 2012 12:01 am EST

Primera de dos partes

SACRAMENTO.- "!Es una cosa horrible! Cuando estoy comiendo es cuando más me acuerdo de mi hijo, y digo, sabrá Dios que le den de comer. A nadie le deseo esto que estoy viviendo", dice María Solorzano, anegada en llanto. Y es que desde hace dos años que se llevaron a su hijo a la Prisión Estatal de Pelican Bay, no ha podido ir a visitarlo. María Solorzano de 66 años vive en Bakersfield. Sus ingresos no le alcanzan para pagar un viaje, que en automóvil, toma 18 horas hasta Crescent City, casi en la frontera con el estado de Oregon donde está ubicada la Prisión Estatal de Pelican Bay. Su hijo está en prisión por la ley Tres Delitos y Fuera y enfrenta una condena de 25 años a vida por dos delitos de robo. "Nosotros vivimos del seguro social. Yo recibo 506 dólares al mes y mi esposo 1,386 dólares. De ahí tenemos que pagar 1,200 dólares al mes por la hipoteca de la casa", explica. "A veces cuando no nos alcanza, tengo que pedir comida a la Iglesia y a los bancos de alimentos", cuenta. María Solorzano es una de las miles de madres y padres hispanos mayores de 60 años que viven una doble tragedia: tienen a sus hijos en prisión y sus escasos ingresos, provenientes principalmente del seguro social, no les alcanzan para ir a visitarlos. Según el Comité Nacional para Preservar el Seguro Social y Medicare, una organización nacional, los hispanos laboran en empleos que pagan poco en los que normalmente no les ofrecen un plan de ahorro para su jubilación, y por eso el seguro social puede convertirse en su única fuente de ingresos. Y ofrecen cifras concretas: 53% de los hispanos vive a expensas del Seguro Social para el 90% de sus ingresos. Y el 44% viven sólo del seguro social. Entre muchos de esos hispanos ancianos que viven sólo del seguro social está la propia María Solorzano quien además está muy enferma. "Sufro de diabetes, colesterol elevado, los discos de arriba de la espalda los tengo mal , y me pegan unos dolores terribles", dice preocupada porque hace apenas unos días la acaban de operar de cataratas. María dejó de trabajar en 1982 en una fábrica de bocinas en San Fernando para cuidar a su esposo que era mecánico de aviones y que empezó a sufrir ataques epilépticos. Vino de México a California y desde niña trabajó en el campo pero de manera formal se registró en el seguro social, pero sólo por cinco años de trabajo. Jeff Cruz, director de Latinos por una Jubilación Segura (LSR), una organización creada a nivel nacional para oponerse a cualquier recorte al seguro social o a la edad de jubilación, dijo que "el seguro social se ha convertido en un seguro para la comunidad hispana en su vejez debido a que viven más que otros grupos étnicos". El reporte, El Plan por un Nuevo Futuro: El Impacto de la Reforma del Seguro Social en la Gente de Color revelado en octubre de 2011, establece que los latinos que cumplen 65 años viven hasta los 85 años en promedio, tres años más que cualquier otro grupo. Por eso se benefician más que otros grupos del seguro social. Pero al mismo tiempo, los ancianos hispanos como Maria Solorzano sufren más de enfermedades crónicas como diabetes, lupus, ataques y enfermedades del corazón, problemas con la próstata y los riñones, dice el profesor de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA), Fernando Torres Gil, experto en longevidad y vicepresidente del Concilio Nacional de Discapacidad. "La buena noticia es que vivimos más años pero debilitados por las enfermedades crónicas y por tanto con menos capacidad para competir en la fuerza laboral", subraya. Así que si se hacen los recortes propuestos tanto por los líderes demócratas como los republicanos para reducir el ajuste al costo de vida (COLA), los latinos serían los más impactados. "El seguro social no ha contribuido en un sólo penny (centavo) al déficit nacional por lo que el mayor peligro que enfrentan los ancianos beneficiarios de ese programa no es de momento la privatización del sistema, sino el ajuste al costo de vida", precisa Cruz. Un ajuste de esta naturaleza haría aún más difícil la vida a los ancianos latinos que viven exclusivamente del seguro social. "Los conduciría a vivir en una enorme pobreza", dice Cruz. Es justo esa pobreza lo que ha hecho que Oralia Cortez de 67 años, residente de Bakersfield no haya podido ver, desde hace seis meses, a su hijo Luis Antonio Santiago, preso en la Prisión Estatal de Folsom y condenado a 30 años por dos robos bajo la ley Tres Delitos y Fuera. "Estoy muy triste porque no tengo dinero para ir. De pura gasolina son 150 dólares, más de 200 dólares por dos noches de hotel y al menos 100 dólares de comida. ¿Cómo le hago? si el seguro social me da 300 dólares y a mi esposo 900 dólares", cuenta desesperada y con la voz quebrada por el llanto. De acuerdo al estudio Inseguridad en la Jubilación de Latinos y Afroamericanos del Centro de Investigación para el Trabajo y Educación de la Universidad de California en Berkeley revelado en febrero, los ancianos latinos enfrentan la tasa de pobreza más alta de todos los grupos étnicos en el país con 14.3%. "Recientes sondeos de familias muestran que los jubilados de las minorías especialmente afroamericanos y latinos dependen del Seguro Social y tienen menos acceso a otros tipos de ingresos de jubilación que sus contrapartes blancos", dice Nari Rhee, investigador del Centro de Investigación y Educación de UC Berkeley. Más de 6 millones de familias latinas reciben seguro social en el país HOMBRES: Reciben en promedio 12,815 dólares por año MUJERES: 9,605 dólares por año Fuente: Administración del Seguro Social para el 2010. -- Araceli Martinez Ortega escribió esta serie como parte de la beca de investigación sobre vejez para periodistas de la Fundación Metlife, un proyecto de la Sociedad Estadounidense de Gerontología y New America Media.
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