Tragedia que no puede explicar

José Humberto Taque, padre de las menores.

José Humberto Taque, padre de las menores.

Foto: Aurelia Ventura / La Opinión
PUBLICADO: EST Feb 23, 2012 12:51 am EST

José Humberto Taque prefirió no volver al hospital donde la mayor de sus dos hijas permanecía con un respirador artificial en el Children's Hospital de Los Ángeles, ni siquiera ayer cuando la niña fue desconectada del aparato que la mantenía con vida .

Taque, padre de las dos menores ahogadas por su propia madre en la bañera de su casa hace una semana, tampoco quiere saber cómo se encuentra su esposa, cuya salud mental está siendo evaluada en un centro de Los Ángeles. La mujer identificada como Lorna Valle, de 32 años, se le acusa de la muerte de la menor de un año, el mismo día de los hechos ocurridos la semana pasada. Sus cargos podrían ser aún mayores tras conocerse del fallecimiento de la niña de 5 años.

Para José Humberto, su hija Marian, de 5 años, ya estaba muerta desde el lunes pasado cuando dio su autorización para que fuera desconectada del respirador artifical y sus órganos fueran donados, dijo a La Opinión.

El trágico incidente que consternó a toda una comunidad ocurrió en la casa de la familia, ubicada en la cuadra 900 al oeste de la Calle 50, en el centro de Los Ángeles.

José Humberto no se explica que ocurrió el pasado miércoles 15 cuando él tuvo que salir al supermercado y dejó a su esposa con las dos niñas. Un día antes, dice, el 14 de febrero, habían celebrado juntos el Día de San Valentín y Lorna les había regalado ositos a sus hijas.

"Es inexplicable", dice Taque.

La menor de las niñas, Lindsay, murió dos horas después de haber sido ingresada al California Hospital Medical Center en condición grave.

El pasado lunes, Taque, de 37 años, aceptó la recomendación de los doctores de desconectar a Marian, la mayor de las niñas. Desde entonces no ha vuelto a pisar el hospital.

"Los órganos que los donen para otras niñas que los necesiten", dijo Taque, quien está recibiendo ayuda para el sepelio de sus hijas de parte del programa de Asistencia a Víctimas de la Oficina del Procurador de la Ciudad. Aún no hay fecha para los servicios fúnebres."Lo que más deseo al momento es que me entreguen los cuerpos para acabar con la ceremonia aquí y poder enterrarlas en Guatemala", indicó Taque, quien conoció a su esposa cuando ella tenía 13 años, con quien se casó en su país de origen.

Taque describe a su esposa Lorna, como una mujer alegre, amable, contenta con sus hijas. Sin embargo, cuenta que este año ella se quejó de ácido en el estómago y dolor en la espalda. La llevó a unos ocho doctores y ella tomó más de 25 medicamentos. "Tenía gastritis, pero nunca depresión", aseguró.

"Ella era una persona normal. Queremos saber si fue una medicina que le dio un doctor", señaló Alex Pineda, un primo de Taque que lo ha acompañado durante este periodo tan difícil.

Incluso fue Pineda quien estuvo en el nosocomio cuando la menor de 5 años fue desconectada del respirador artificial ayer a la 1:00 de la madrugada.

"Yo estuve en el hospital, porque mi primo no tuvo el valor de estar presente", dijo Pineda.

La agente Wendy Reyes, portavoz del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD), confirmó la muerte de la menor, pero no quiso dar más detalles sobre el estado de la madre, quien está bajo custodia policiaca.

Reyes señaló que los cargos y la fianza en contra de Valle podrían cambiar debido a la confirmación del deceso de la segunda menor. Hasta el momento la fianza se había fijado en 1.5 millones de dólares.

Taque lamenta que inmediatamente después de que los paramédicos recogieran a sus hijas, él mismo recibió la orden de acudir para una evaluación psicológica lo que le impidió estar con sus hijas en sus últimos momentos.

Taque no ha tenido contacto con su esposa desde el incidente, y no la culpa a ella de la tragedia, sino a las instituciones médicas que no pudieron ayudarla al principio.

"Yo y mi familia, somos víctimas del sistema", expresó. "Quisiera justicia. Nada más que eso".

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