En la agenda de trabajo del secretario federal de Transporte, Ray LaHood, sólo se leen cuatro palabras: "Tren Bala de California". El funcionario vino a Los Ángeles y a otras ciudades, en una gira de tres días, con el firme propósito de impulsar el que sería el medio más veloz del país.
Al proyecto le han llovido críticas sobre su costo original (que ya se habría duplicado), la falta de financiamiento, el "riesgo" de la inversión y hasta por la falta de pasajeros. La Oficina Estatal de Auditorías concluyó hace poco que es "altamente riesgoso" y que carece de supervisión adecuada.
LaHood afirmó ayer a sus detractores: "el Tren Bala viene a California... El presidente [Barack] Obama tiene una visión para el Tren Bala. Esa visión no será borrada por ningún reporte".
El secretario ha defendido a capa y espada al que ha llamado la siguiente generación del transporte de California y el país. No es para menos. El gobierno federal ya invirtió en él 3,500 millones de dólares y promote enviar más fondos, confiado en poder agilizar una región atorada por el congestionamiento en tierra y aire (cada vez hay más retrasos en las autopistas y los aeropuertos).
"El corredor del Tren Bala en California será un modelo para los trenes de alta velocidad del país", subrayó el funcionario federal, en una conferencia de prensa en la central de trenes Union Station. "Esto es lo que necesitamos para la siguiente generación de californianos y estadounidenses", dijo.
A California han llegado más fondos federales para dicho sector que ningún otro estado del país, por su importancia para la economía nacional, por ser una puerta de entrada del comercio exterior, pero también para reducir la contaminación y agilizar los viajes de sus residentes.
LaHood confía en que una vez construído, a miles de californianos les llamará la atención viajar a más de 200 millas por hora en los vagones del Tren de Alta Velocidad, algo que permitirá pagar su operación. Eso ha ocurrido en otras ciudades del mundo donde se construyó dicho medio de transporte, dijo.
El alcalde Antonio Villaraigosa resaltó otro beneficio de la obra, la creación de empleos. Su construcción generará 400,000 empleos directos, lo cual encarrilará la economía de la región, celebró.
"Esta iniciativa es muy importante en California; muchos países del mundo ya tienen un sistema de Tren de Alta Velocidad. Queremos ser líderes en tener un sistema que conecte a Los Ángeles con San Francisco y otras ciudades", recalcó.
A decir del mandatario municipal, el Tren Bala es "la extensión natural de la red de transporte que se construye en Los Ángeles".
Dan Richard, presidente de la Autoridad del Tren de Alta Velocidad de California, también salió en defensa del proyecto. "Estamos más convencidos que nunca que el Tren Bala tiene sentido para California, que los pasajeros estarán ahí y que podremos operar el sistema, por tanto pagará su costo una vez que sea construido", aseguró.



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