El hogar: un recinto de paz
Para cualquier ser humano construir un espacio en el que pueda llenarse de energía, sentirse apoyado, seguro, es uno de sus más grandes anhelos.
Quienes lo habitan son los encargados de darle un verdadero ambiente al hogar, de ahí que no hay que olvidar que la esencia que deseamos darle. Claudia Nava, es una joven mamá de dos adolescentes, que labora la mayor parte del día fuera de casa y, según ella, lo que más está lejos de encontrar cuando vuelve del trabajo es un espacio de tranquilidad.
"Nunca falla. Por más que me esfuerce, la casa no puede estar limpia, mis hijos no se involucran en el mantenimiento del hogar, si yo no preparo los alimentos nadie más se preocupa por hacerlo y lo peor es que apenas estoy tratando de ponerme cómoda, cuando las quejas, los avisos de pago o pendientes en la escuela se hacen presentes. Parece que Andrés y Antonio, mis hijos, no encuentran un mejor momento que ese para ponerme de malas. Al final siempre terminamos discutiendo, no puedo cenar y en el mejor de los casos me retiro a mi habitación a dormir, y si debo ser sincera, a veces juro que preferiría no haber llegado", comparte Claudia sin el menor tono de queja.
Lo que ocurre en su caso no es muy ajeno a lo que se registra en millones de hogares, aunque no hay cifras que avalen las causas por las que las familias suelen distanciarse, sí es claro que este tipo de actitudes denominadas como una falta de consideración se tornan en un factor importante de acuerdo con la psicóloga Mariana Rivera.
La especialista señala que aún cuando se trata de generar un cambio que involucra a todos los miembros, es primordial que haya un líder encargado de establecer las reglas y hacerlas cumplir. No es el caso de hacer un ambiente hostil, sino convencer de los beneficios que a todos traerá el hecho de que se procuren unos a otros.
Amor y algo más
Aunque Claudia admite que nunca ha tratado de poner en práctica ni estas ni otras medidas para procurar un ambiente de bienestar en su casa, admite que cuando pone especial interés en este campo logra lo que se propone.
"Cada vez que tengo oportunidad recibo a mis hijos de la misma manera en que me gustaría que ellos lo hicieran conmigo, y a veces parece funcionar pues se convierte como una cadena de favores en la que cada uno se preocupa porque los demás estén bien. Sé que debo hacerlo con frecuencia y también reconozco que en ocasiones especiales cuando ellos me ven que llego muy mal son accesibles conmigo y hasta me consienten para que me sienta mejor", confiesa la joven madre.
Velas, flores, adornos minimalistas y aromas agradables, sí influyen, pero lo que determina la magia de un lugar son sin duda los habitantes, por eso la especialista recomienda hacer cada día especial y no esperar a que un evento en particular nos haga fijar la vista en las personas con las que compartimos el techo, después de todo, es ellos en quienes encontrarás el mayor consuelo.




















