Policías escolares:
Continúa el debate sobre la seguridad


Equipo de policías armados custodian escuela pública en la ciudad de Los Ángeles. La Opinión J. Emilio Flores
Barbara Raymond / The California Endowment  |  
A raíz de una tragedia como la de Newtown, Connecticut, hay el impulso comprensible de combatir el fuego con fuego, así como el de fortalecer las escuelas con cercas, alambres de púas y detectores de metales. También renace la idea de pedir más policías o sugerir que los maestros porten armas. Se quiere hacer cualquier cosa para proteger a nuestros hijos de la posibilidad de otra masacre.
Las próximas semanas traerán un debate nacional sobre las mejores maneras de mantener las escuelas seguras. Pero a medida que se apresuran a invertir nuestros limitados recursos en mayor seguridad para las escuelas, debemos responder a una pregunta básica: ¿Es realmente verdad que los guardias armados harán que las escuelas sean más seguras?
En la primaria Sandy Hook no había un guardia armado. Sin embargo, si contaban con uno en Columbine y en Virginia Tech. De hecho, un guardia armado fue asesinado en la masacre de Virginia Tech en diciembre del 2011, y los militares armados no pudieron evitar los tiroteos en Fort Hood.
Más allá de estos incidentes relacionados con armas, no hay evidencia clara sobre si realmente la policía puede mejorar la seguridad en general de las escuelas. Y hay otras consecuencias: Cuando la policía pasa más tiempo en las escuelas, la mala conducta, que por lo regular es un tema que maneja el director, tiene más probabilidades de convertirse en un delito formal.
La presencia de policías en las escuelas no es nada nuevo. Los primeros oficiales estuvieron en las escuelas de Michigan en los años 50. El número de policías escolares aumentó tras la masacre en la escuela Columbine en 1999 y el gobierno federal gastó $905 millones para pagar sus salarios así como otros gastos de seguridad. La Escuela Nacional de la Asociación de Recursos de Oficiales dice que la política de tener policías en las escuelas es el área de mayor crecimiento entre las autoridades.
En el año escolar 2009-10, alrededor de una tercera parte de todas las escuelas públicas contaban con guardias armados. Por lo general ellos son agentes que forman parte de departamentos locales de policía o alguaciles. Además, muchos distritos escolares grandes cuentan con sus propios departamentos policíacos. El Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles tiene la mayor fuerza policial en el país con más 350 oficiales.
A pesar del número creciente de policías en las escuelas, la investigaciones no apoyan la teoría de que dicha presencia aumenta la seguridad en las escuelas. Lo que sí se ha demostrado es que el contar con más policías en los planteles, se enviarán más jóvenes al sistema judicial.
Hay una gran necesidad de más seguridad en las escuelas y las autoridades juegan un papel importante en el tema, ya que saben cómo evaluar las amenazas y como responder a las emergencias. Ellos nos pueden asesorar sobre cómo crear diseños seguros y acogedores para los planteles.
La solución para la seguridad escolar no se encuentra exclusivamente en manos de las autoridades, afirmó el mes pasado una coalición de más de 100 destacados investigadores, expertos en salud mental y organizaciones de la educación. Sus recomendaciones fueron: mas servicios de salud mental, más equipos de evaluación de amenazas para la detección temprana de quienes necesitan ayuda, coordinación reforzada a través de agencias de salud mental y policial y cuidados de salud para ayudar a personas en crisis.