'A Good Day to Die Hard' abruma con acción (Video)

Crítica de cine: 'A Good Day to Die Hard' se queda muy lejos de la maestría de la primera entrega, aunque cuenta con un Bruce Willis en plena forma.

A Good Day to Die Hard se estrena este viernes.

A Good Day to Die Hard se estrena este viernes.

Foto: 20th Century Fox
PUBLICADO: EST Feb 14, 2013 9:03 pm EST

Hace ya 25 años, el mundo descubría a un nuevo personaje, John McClane: un policía de Nueva York que, de visita a Los Ángeles, resultó atrapado en un edificio de la ciudad enfrentándose a un batallón de terroristas alemanes.

La cinta, Die Hard, es hoy un clásico del cine y, además, una obra maestra del género de acción —sin lugar a dudas gracias a la actuación de Bruce Willis, por aquel entonces un actor televisivo de éxito gracias a Moonlighting, y a la extraordinaria puesta en escena de John McTiernan, quien después pasaría a dirigir maravillas como The Hunt for Red October o The Thomas Crown Affair, además de Die Hard with a Vengeance (1995), la notable tercera entrega de la franquicia (hoy McTiernan está a pocos días de entrar en prisión para cumplir una sentencia de un año de cárcel por mentir al FBI)—.

Las secuelas, además de la citada tercera parte, contaron con realizadores como el finlandés Renny Harlin haciéndose cargo de la hilarante (y extremadamente entretenida) Die Hard 2 (1990), y el californiano Len Wiseman, que recuperó la franquicia hace casi seis años con la correcta Live Free or Die Hard (2007).

Para A Good Day to Die Hard, que se estrena este viernes (y al igual que los tres primeros episodios ha sido clasificada, afortunadamente, R), el director elegido ha sido John Moore, responsable de largometrajes tan insípidos como Behind Enemy Lines, la desafortunada nueva versión de The Omen o Max Payne (tan solo Flight of the Phoenix, otro remake pero en este caso de un clásico del cine de aventuras se salva de la quema).

Tras visitar un edificio, un aeropuerto y las ciudades de Nueva York y Washington, ahora John McClane (Bruce Willis) viaja a Moscú (en realidad Budapest, donde se filmó) para averiguar qué está pasando con su hijo Jack (Jai Courtney), con quien no se habla y que ha sido arrestado acusado de asesinato.

Una vez en la capital rusa, McClane se dará cuenta que nada es lo que parece: agentes secretos, miembros de la mafia local, científicos con protección y la fantasmagórica ciudad de Chernobyl se cruzarán por el camino del detective que aprovechará entre pelea y pelea, tiroteo y tiroteo, y persecución y persecución, para reconectar con su hijo.

A Good Day to Die Hard es una cinta abrumadora: hay una persecución automovilística justo después de que John y Jack entren en contacto que, literalmente, parece que dure dos horas. En ella, decenas de vehículos son destrozados, malabarismos circenses al mando del volante son ejecutados y, por mucho que un auténtico ejército de villanos apunte y dispare miles de ráfagas, nuestros héroes solo sufren rasguños de los que no tardan en recuperarse para estar listos a la siguiente secuencia de acción.

Tal insistencia por interrumpir el relato con espectaculares e impactantes set pieces de este estilo no terminaría siendo un problema si el guión de Skip Woods (X-Men Origins: Wolverine, The A-Team) tuviera algo qué contar, además de visitar lugares y situaciones comunes.

Así, no hay nada original o nuevo en A Good Day to Die Hard. Tan solo la presencia carismática de un impecable Bruce Willis que mantiene la atención del espectador con su habitual aspecto entre incrédulo y socarrón.

Su entente con Jai Courtney (visto en Jack Reacher) da mucho más de sí que los villanos de mentirijillas (cuando la historia desvela quiénes son los malos de la función, no hay sorpresa alguna, por lo que uno echa a faltar al maravilloso Alan Rickman de Die Hard o al no menos extraordinario Jeremy Irons de Die Hard with a Vengeance) o las ruidosas batallas que, todo hay que decirlo, dejan con la boca abierta.

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