Viajará a México sólo para votar

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PUBLICADO: Jun, 24, 2012 12:00 am EST Jun 24, 2012 12:00 am EST print article
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Hace unos días conocí a Mauro Pineda, mexicano del municipio de Quetchultenango, Guerrero, quien me contó que la próxima semana tomaría un avión junto a su esposa para ir a votar a México porque aquí en Chicago no había posibilidades de votar.
Qué afortunado, pensé, don Mauro, que tiene esa opción, primero, de poder entrar y salir de Estados Unidos libremente y segundo, de tener los medios económicos para viajar a su país solamente para votar.
Cuántos miles de mexicanos que viven en el extranjero y verdaderamente quieren ejercer su derecho al voto se han visto frenados por la burocracia y las barreras del proceso de credencialización para poder inscribirse en la lista de electores -y ahora también con los benditos paquetes postales para enviar el voto-.
De nuevo resuenan las frases que he escuchado tantas veces de que los que se vinieron es porque ya no les importa su país ni lo que dejaron atrás; que a los que están aquí les da igual quién se esté matando allá y quien tenga el poder.
Don Mauro lleva 30 años en Chicago y todavía le importa. Me contó que tiene planeado estar allá el 1 de julio porque tiene tíos, tías, y hasta hermanos y hermanas de su esposa. Y se van contentos porque allá en Quetchultenango los esperan.
Es cierto que unos son apáticos y otros ni hacen el intento porque ya auguran un fraude; pero hay tantísimos como don Mauro que llevan a México en el corazón y les duele lo que se está viviendo allá.
Y así es como también les da coraje que no puedan decir "este sí", este no", "mi voto es para …". Conocí también a Carolina Mictlán, otra mexicana que dejó su carrera universitaria truncada en México y ahora vive en Chicago; pero que quiere regresar a su país.
Ella integra un grupo de ciudadanos mexicanos y activistas por el voto desde el extranjero que el domingo 24 de junio abrirán casillas en Chicago para que todo aquel mexicano que lo desee, pueda votar, sin necesariamente tener que presentar una credencial de elector. Podrán votar todos los mayores de 18 años que se identifiquen como mexicanos con cualquier tipo de documento, ya sea matrícula, pasaporte, acta de nacimiento y varias otras opciones.
Más que nada su fin es mostrar el interés que existe de poder emitir ese voto libre y limpiamente. Según indicaron, esos votos serán llevados a México para presionar y demandar que se emitan credenciales en el exterior y que los mexicanos de este lado puedan votar también por senadores y diputados migrantes.
Estos votos no contarán el 1 de julio pero el ejercicio podría convertirse en una muestra interesante del poder del voto "real" desde el exterior.
¿Por qué tanto miedo, digo, de las autoridades mexicanas, de no querer facilitar el mecanismo del voto en el exterior?. ¿Por qué todos esos millones de migrantes sí son buenos para mandar miles y miles de dólares en remesas ; pero no merecen que se les brinden las condiciones para ejercer su derecho de elegir un presidente?
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