Ubican en Chicago novela del desencanto del sueño americano

La novela “El sabor del desdén”, del mexicano Víctor M. Cortés, se presentará en Chicago este 11 de enero.

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Víctir Cortés ha publicado “Avenida Hidalgo #82” (2006) y “10 de Marzo, La Marcha” (2008).

Víctir Cortés ha publicado “Avenida Hidalgo #82” (2006) y “10 de Marzo, La Marcha” (2008).

Foto: Fabiola Pomareda
PUBLICADO: Jan, 9, 2013 12:00 am EST Jan 9, 2013 12:00 am EST print article
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Chicago.- “Pobres allá, pobres aquí, y lo más seguro es que en el norte también”, dice alguien en la novela “El sabor del desdén”, el nuevo libro del mexicano Víctor M. Cortés y que se presentará en Casa Michoacán, en Chicago, este 11 de enero.
Esta es una cónica de lo que vivimos durante la crisis económica que empezó en el 2008 y que golpeó a angustiados obreros, jornaleros y madres inmigrantes con la crisis hipotecaria, los desalojos, los despidos, los cierres de fábricas… de la recesión pues.
 “El sabor del desdén” (Misiza y Ediciones La Cuadrilla de la Langosta, 2012), es una novela que acomoda varias historias entrelazadas, distintos cruces por la frontera, y de la misma forma, distintas fronteras, porque en la novela hay personajes mexicanos y centroamericanos. Esta es la historia de Germán, el gerente de una fábrica; Leonor, inmigrante centroamericana madre de dos hijos; el paletero Don Facundo; Don Eusebio, que vive en Sur Chicago, el jornalero Samuel y otros.
Sus personajes viven “en medio de la turbulencia de la ajena abundancia, de la muy propia desesperanza, de la desolada indiferencia, del desprecio a nuestra cobriza tez escudado detrás del requisito legal, del barrio abandonado”
En la novela los lectores reconocerán la pobreza, la injusticia, la gente ‘tranza’ y la violencia que nos vuelve duros y desconfiados. Reconocerán también los parques de los barrios hoy tomados por los inmigrantes, los paleteros, Pilsen, La Villita, las fábricas, los edificios de apartamentos, “la Garra’, el lago, el paisaje industrial de Sur Chicago, las ruinas de las fábricas fundidoras de metal, los esqueletos metálicos abandonados.
Y en medio de todo eso destacará la solidaridad entre los inmigrantes y la resistencia o lo que llamamos ‘el aguante’, la fortaleza, el no darse por vencidos.
Conversamos con el autor sobre esta novela que dedica “a los que dejaron sus países y la indiferencia los motiva a seguir adelante sin dar tregua”
 
-¿Por qué decidió escribir esta novela?
“Una mas de mis inquietudes por el gusto de escribir fue lo que me orilló a empezar a escribir esta novela”.
-¿Cómo la armó?
“Pues creo que al empezar a escribir la novela, el tema me empujó a indagar más de lo que yo pensaba. Son problemas que le atañen a mucha gente y pensando en todo eso fue como empecé yo a elaborar y entre más creaba a los personajes sentía la necesidad de agregar otros que no tenía pensado desde un principio y la situación que se ha vivido desde hace 5 o 6 años, cuando empezaron las marchas pro una reforma migratoria, creo que eso fue lo que influyó en que ideara todos estos personajes y esta trama”.
-La novela recuerda un poco a la narrativa latinoamericana de denuncia…
“Eso se da como algo muy natural, por la situación que uno como inmigrante vive aquí. Mi intención no era hacer algo como una denuncia; pero creo que la historia, la novela, los personajes, al ir tomando vida, creo que ellos mismos lo hacen, ahora no es el narrador el que lo escribe sino los mismos personajes con esa vida le dictan al que está escribiendo”.
-Llama la atención que la novela que usted ha hecho es literatura migrante en español que se hace en Estados Unidos pero que a diferencia de otra literatura, sí aborda estos temas y refleja la realidad social, economica y laboral…
“Creo que tienes mucha razón en eso y creo que es mi forma de pensar; cuando escribo yo siempre parto de la realidad y basado en la realidad empiezo a ficcionar. Este es el resultado de la forma en que yo pienso. Yo lo que he leído en otros textos sobre el tema migratorio, sí, tienden mas a mostrar un desarrollo de persona identificadas con la sociedad aquí en Estados Unidos pero no se explora mucho el fenómeno por el que el inmigrante tiene que pasar, que es el desdén económico, el desdén social.
-En su novela el texto se apoya claramente en el Spanglish para retratar a los inmigrantes, sobre todo a los que ya tienen mucho tiempo aquí, ¿cree que es imprescindible para este realismo?
“Creo que en el Spanglish todos pasamos por etapas. Creo que en cierto momento de mi existencia aquí en Estados Unidos yo era muy celoso del espaéol y lo sigo siendo. Sin embargo ahora soy más realista, he aprendido los idiomas, son idiomas que se forman y la gente los hace. He aprendido que todos tenemos formas diferentes, por la sociedad en que vivimos, de expresarnos. Para mí es un cruce de idioma a idioma. Y eso es algo que yo conscientemente quería mostrar y es algo que esta aquí y no se va a ir”.
-¿Para quién escribió usted esta novela, a manos de quién quisiera que llegue?
“A mí me preocupa mucho que la juventud sepa las inquietudes de sus generaciones más adultas y de la sociedad en que vivimos. Me gustaría que los jóvenes pudieran leer esta novela y les aportara algo y también toda la gente que está en nuestras comunidades”.
 
Cortés es originario de Zitácuaro, Michoacán (México); y antes de llegar a Chicago en 1972 vivió 14 años en Ciuda de México. Aquí ha publicado “Avenida Hidalgo #82” (2006) y “10 de Marzo, La Marcha” (2008). “El sabor del desdén” se presentó en Ciudad de México el año pasado.
Disponible en Librería Girón, Librería Tres Américas, amazon.com o escribiendo a vmcortes11@gmail.com.
 
 
 
 

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